“Escribe Nomás” me ha servido para dejar de tenerle miedo a lo que voy a escribir.



La verdad es que estuve persiguiendo los talleres de Machucabotones por bastante tiempo. Algunos años, diría yo y sin exagerar. Como muchos, escribo en privado, sin pretensiones, casi sin lectores, solo porque existe en mí esa necesidad de sacar las ideas que dan vueltas en la cabeza, de crear pequeñas historias o de reescribir viejas historias familiares. Como muchos además, creía que lo que escribía no era lo suficientemente bueno como para mostrarlo. A quién le interesaría leer lo que tengo por decir, me decía como muchos también. Y como si la vida me diera señales, cada cierto tiempo me cruzaba con algún aviso de los talleres de Machucabotones. Pero pasaba siempre que algo me impedía inscribirme en alguno de ellos: los horarios no coincidían, se me cruzaba con otros cursos o actividades, la prioridad en ese momento era otra. Es decir, la vida, eso pasaba.


Hasta que, finalmente, todo encajó y logré matricularme en último taller del año “Escribe Nomás”.

Qué mejor manera de terminar el año, me dije. Especialmente porque este ha sido un buen año para mí. Pero esa es otra historia.


Debo confesar que el primer día de clases llegué al lugar con mucho temor. Estaba segura de que ésta iba a estar repleta de personas muy talentosas, súper creativas, extremadamente leídas, unos escritores natos. Y yo, completamente inexperta, me veía sentada, con mi cuaderno nuevo y mi lapicero de tinta azul de merchandising, en medio de ese grupo sin saber qué escribir y con la vergüenza infinita de mostrar aquello poco que lograra hacer. Felizmente descubrí que sí, la clase estaba llena de talento, pero que al taller llegan muchas personas como yo, con poca o ninguna experiencia en el oficio, solamente con las inmensas ganas de volcar en el papel aquello que está atrapado en la cabeza y en el pecho, sobre todo.


En este taller, Leslie y César nos hicieron sentir cómodos con la hoja en blanco y con nuestros lapiceros desde el primer momento y nos mostraron que todos tenemos algo que decir y lo hacemos de diferentes formas, ritmos, energías e intensidades, que en pocos minutos somos capaces de escribir textos maravillosos, llenos de sensaciones e imágenes.


“Escribe Nomás” me ha servido para dejar de tenerle miedo a lo que voy a escribir.

Entendí que escribir es como hablar, pero mejor aún, es hablar desde la emoción pura, es poder sacar del pecho aquello que, a veces, no podemos decir en voz alta, es contar historias nutriéndonos de experiencias personales y ajenas, es como pintar un cuadro o empezar a componer una canción donde lo valioso no es sobre qué escribo sino cómo lo escribo. No existe más el terror al papel en blanco, lo que importa es “escribir nomás”.


Con Machucabotones, podría decir que si la semilla de escritora (aunque el título me suena demasiado grande) estaba oculta ahí en algún lugar, Leslie y César se han encargado de agregarle el agua que necesitaba para despertarla y que empiece a brotar. Y ahora no solo están las ganas, sino quedó el hábito de seguir escribiendo todos los días.


¡Gracias, Machucabotones!


Margarita Hishikawa




Próximos horarios de nuestro taller #EscribeNomás


Del 16 de enero al 6 de febrero. Miércoles 10 am - 12 pm (Edición especial 8-12 años).

Del 5 al 26 de febrero. Martes de 7:00 pm a 9:00 pm.



¡Separa tu inscripción, vive la experiencia!



“Un escritor profesional es aquel amateur que nunca se dio por vencido”
Richard Bach



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