La última vez...


#RelatoErótico


La última vez que tiré fue el lunes 30 de abril.


Escogí ese día porque el 1ero de mayo caía feriado y quería tirar sin preocupaciones toda la noche. En ese entonces yo salía con Paolo, un ingeniero de sistemas que conocí en Tinder.


Yo había escuchado de Tinder tiempo atrás pero nunca me había llamado la atención. Hasta que un sábado de verano por la noche en el Fridays del Jockey Plaza conversando con Meli, una amiga de la universidad, le pedí consejos para que me ayude a olvidar a Gonzalo, un loco con el que salía.


Ella me dijo: “¿Por qué no te bajas Tinder?”

Yo le respondí: “¿Qué es eso?”

Meli me contestó: “Es una app para conseguir citas, una amiga conoció a su novio ahí y ya llevan 3 meses juntos”.

Yo me quedé meditando y le dije: “No quiero un novio pero quiero alguien que me quite de la cabeza al maldito”.

Ella me respondió: “Un clavo saca otro clavo”.

Yo le respondí: “Voy a intentarlo, lo descargo en la noche”.


Esa noche descargué la app y a la mañana siguiente ya tenía mi primera cita en el Rambla para ir al cine. Debo decir que fue muy bonita y tranquila, el muchacho resulto ser un mormón educado y divertido. Animada por la linda experiencia, acepté salir con otro chico Paolo, el sábado siguiente.


Recuerdo que nos conocimos un sábado de febrero en el ovalo de Miraflores. Cuando lo vi por primera vez, me sentí estafada. Porque la foto que vi en la app era de Paolo, 5 años más joven, pero aún así no iba a ser mala gracia en irme, por lo que entramos a cinerama, vimos la película Grandes Héroes.


Él me coqueteaba y yo le seguía el juego pero me hacia la difícil. Me cogía de la mano y me hacia círculos en la palma, yo le seguía el juego sin saber que significaba otra cosa. Al salir del cine, conversamos y caminamos un poco; en un momento de distracción me beso en la boca. Eso fue inesperado, sin embargo fue el mejor beso que haya tenido en toda mi vida, sus suaves labios tocaron los míos de una manera tan dulce y apasionada que prácticamente perdí el conocimiento varios segundos, jamás me habían besado así y si con un beso el era así, no quería ni imaginar como sería en la cama.


En ese momento ya no me importaba la estafa de la foto, lo veía mas guapo.


Seguimos saliendo y me seguía encantando: su manera de ser, hablar, caminar, a veces lo veía un poco estresado por el trabajo pero se le pasaba al rato. Sentí que estaba lista para tener mi primer encuentro sexual con el, sabia que el me ayudaría a borrar a Gonzalo. Estábamos en Miraflores y le insinúe que estaba lista para hacerlo y Paolo, animado camino conmigo por av. Larco buscando un hotel para nuestro primer encuentro y bueno, encontrar uno vacío un sábado por la noche en Miraflores sin que sea tan caro, parecía misión imposible. Aun así encontramos el hostal “ El Cielo” cercano a Larcomar.

Yo jamás había tenido un encuentro sexual con un chico a las pocas citas, el no me había dicho para ser su novia ni nada de eso, creo que hasta me insinúo que podíamos ser amigos con beneficios exclusivos. Pero eso no me detenía para dar este paso, sabia que si no daba ese paso, nunca me liberaría de los fantasmas del pasado, tenia que borrar las huellas que habían dejado en mi.


Además, si los hombres pueden acostarse tan fácilmente con quién les apetezca sin ser novios, yo también podía hacerlo. Entramos a la habitación con dos botellas de agua y dos cervezas Pilsen, cortesía de Paolo. Yo no quería tomar axial que Paolo se tomo las dos botellas, se echo y nos pusimos a calentar, me sentía rara de que intentara quitarme la ropa pero entre besos, caricias y juegos, lentamente estábamos con ropa interior. Yo me puse encima de el, sobando mis áreas privadas con las de el. Sabia que ya era tiempo de ver lo que había debajo de su prenda. Lo retire suavemente y vi. un pene rosadito y bonito, diría que hasta virginal, no dude en decirle que me parecía bonito y lo bese dulcemente. Continúe besándolo varias veces hasta que Paolo me dijo que parara, pero yo que no hago caso a nadie, continúe hasta que gimió un poco y se corrió. Al lado de la cama había un papel higiénico que Paolo uso para limpiarse. Al no saber si es de los que aguantan, seguí haciéndole sexo oral dos veces mas y bueno ya era tiempo de entrar adentro, obvio con el condón puesto.


Me puse encima de el y se sentía raro hacerlo con condón pero era lo mas seguro, porque en si, no lo conocía. El se dio cuenta que no gemía y me dijo que posición sentía mas, le dije que si me hacia sexo oral estando yo de 4 encima de la cama sentiría mas, y así lo hizo, al darse cuenta de mi excitación no dudo en hacer la pose de perrito. Eso me gusto. Seguimos conociendo nuestros cuerpos hasta el dia siguiente y así empezó mi primera relación de beneficios exclusivos.


Recuerdo que en una de las citas Paolo me comento: “Yo deje a alguien que me gustaba mucho en mi país, y voy a regresar dentro de poco, solo de visita, por un mes”

Yo estaba en shock, ósea este muchacho tenia una pseudo novia esperándole allá mientras salía conmigo, además me besaba y me trataba como si yo fuera la ¿oficial?

Le dije: “Si tú sientes algo por ella, creo que deberías buscarla y hacerla tu novia, me imagino que debe ser una muchacha guapa que si tu no te apresuras, alguien mas te podría ganar. Quizás, cuando llegues, te des con la sorpresa que esta embarazada de otro. Tienes que ponerte pilas”.


Paolo me miró desconcertado y respondió: “Ella vive fuera de mi ciudad pero la buscaré ni bien baje del avión”.


En ese momento me di cuenta que ya no podría verlo, tenía que alejarme pronto sino me afectaría emocionalmente.


Este último encuentro tenía que ser especial, así que encontré en grupon un hotel que me llamaba la atención Hotel Hollywood Suites. Este lugar tenía suites temáticas; el que me gustaba incluía un sillón tántrico y un columpio, bueno si ya no iba a verlo tenia que ser un lugar memorable.


Recuerdo que quedamos en vernos en el mismo hotel un viernes por la noche, al ingresar al hotel y avisar la reserva, subimos a la habitación. Ni bien entramos a la habitación nos desnudamos y empezamos a jugar con el sillón tántrico, luego con el columpio, sin olvidar que ese dia le deje probar un nuevo lugar, mi puerta trasera, se sintió rarísimo, pero no fue por mucho tiempo. Se que a muchas mujeres les encanta pero yo solo lo he probado dos veces en mi vida, y aun no me convence.


Esa noche cenamos KFC, le invité el delivery, Paolo no sabía que sería su última cena. Descansamos mientras veíamos El Hobbit por cable y le llegó mensajes a su celular, pude ver una sonrisa en su rostro, supe que estaba hablando con la susodicha.

Ya había tomado la decisión de no interponerme y bueno esa noche el era mio, actúe como si nada y seguí tirando toda la noche con el como siempre hasta que nos dormimos abrazados. Al día siguiente nos besamos y despedimos, el se iba a su trabajo y yo a mi casa.


Días después le escribí a Paolo diciéndole que me sentía rara al salir con el y el estar virtualmente con otra, me siento la otra y que no me parecía correcto. Le deseaba lo mejor y que mejor quedábamos así. Lo bloquee del whatsapp y deje de ser su amiga en facebook.


Semanas después Paolo ya se había ido de Lima y debo decir que si me dolió su partida, especialmente cuando en uno de los tantos stalkeo que le hacia, vi que en la foto de perfil de su Facebook tenia a la susodicha y el juntos. Ahora si bloquee su Facebook.

Mi amiga al ver la situación me decía: “Es tu culpa por dejarlo libre”.


Sabía que era lo correcto.


Y por mí buen comportamiento, Dios puso en mi camino a un par de hombres bien dotados para entretenerme y olvidarme por completo de Paolo. Y vaya que entendí por primera vez la ley del pinocho, se va uno y vienen ocho.


Tres años después, en una noche de verano en la Herradura, en una salida con amigos y con muchos tragos encima; hicieron que buscara a Paolo en el instagram, lo agregara y hablara.


Le escribí: En mi defensa diré que estaba borracha por chorrillos y me dije a mi misma ¿Que será de ti?


El respondió al instante: Hahahaha, no necesitas defensa, no deberías andar borracha por ahí.


Yo respondí No debería y menos un domingo.


Así empezamos a conversar y salir nuevamente. Sin duda alguna, dicen que las segundas partes nunca son como las primeras. Es cierto, ya no sentía las mariposas en el estomago, ni me desvanecía en sus besos, había un gusto, un cariño en si, una gran familiaridad y comodidad al estar con él.


Paolo me contó que estuvo en una relación con la susodicha y que ella resulto ser inestable. Al final, parece que terminaron en malos términos y la susodicha se embarazo rápidamente de un amigo suyo y que además ella seguía viviendo allá.

Tras meses de reencuentros, me di cuenta que lo veía como un amigo y que no crecía ningún sentimiento en mi. Especialmente porque ahora Paolo no podía salir los fines de semana conmigo, salía con su familia, cosa que me parecía muy sospechosa. Por una parte parte me convenía porque salía con mis amigos, pero me sentía limitada.

¿Si quería pasar un sábado o domingo entero en el telo? Eso significaba que tendría que buscar uno mas para los fines de semana? O mejor buscaba uno cerca de mi casa y que este mas disponible. Adicionalmente me dijo que su hermano quería ir al cine con el y que ya no vería películas de Marvel conmigo. Eso fue para mi, la gota que rebalsó el vaso. Tenia que dejarlo y como justo terminaban mis clases pues tenia que cerrar ese asunto ya. Además el invierno se acercaba y quería hibernar sola porque con un hombre, no duermes.


Pero tenía que despedirme, por lo que esa mañana del 30 de abril le envíe mensajes a Paolo.


“Hola, una parte de mi esta fastidiada y la otra quiere….” Le escribí para tantear si estaba libre.

“Hola ¿Qué pasó?” me contestó de inmediato

“¿Qué debería de hacer hoy Paolo?” Cuestioné pero a la vez pensé ¿Algo tenia que hacer ese dia?

“¿Quieres hoy? No ibas a hacer algo por tu fin de curso?” Me hizo recordar, él tiene mejor memoria yo.

“Tienes razón, pero creo que no demorare mucho, ¿Tienes planes hoy?” respondí porque a lo mucho tomaríamos una cerveza con mis compañeros de clases.

“No, nada” contestó.

“Yo si puedo hoy” escribí muy dispuesta pero siempre digna.

“Bueno ¿Quieres ir a otro lugar?” respondió el atento Paolo.

“El que tu quieras, estaré por Miraflores.” Creo que eso sonó muy disponible pensé.

“Y una curiosidad, sigues en tus días infértiles?” cuestionó Paolo y que buena memoria para saber que día sus soldaditos tienen entrada vip en mi lobby.

“Si, mañana me voy a Arequipa.” Le respondí con una indirecta, es decir, si no puedes hoy, un arequipeño podría ser mañana.


“Que bien” contestó Paolo más interesado en mis días libres.


Eso de que si quería ir a otro lugar se refería de que si podíamos ir a un hotel cerca de mi casa pero mis clases eran en Miraflores, así que ir a un hotel de Chorrillos, que es donde el vive, no me molestaba.


Recuerdo que ese lunes fui a trabajar a la oficina, almorcé y repasé para mi examen. Llevaba cuatro largos meses en un curso de ventas y por fin acababan las clases y además tenia planeado acabar mi relación de amigos con beneficios pero eso el aun no lo sabia.


Tras pasar el horroroso trafico de Ate a Miraflores en dos horas, llegue a tiempo a dar mi examen; salí a conversar con mis amigos afuera del local. Aproveche a enviarle un mensaje a Paolo.


“Salí de clases :D” le escribí suponiendo que Paolo ya estaría cerca de su casa

“Wow, todavía no llego a mi casa” escribió y me hizo pensar, tanto trafico ahí que aun no llega a su casa.

Bueno seguiré chismeando con mis amigos” respondí pensando en que seria la ultima vez que iría de Ate a Miraflores por las tardes.

“Ok” contestó.

Están quedando para reunirse el miércoles y yo estaré en Arequipa” le comente

“¿No les has dicho?” replicó.

“Les sigo la corriente” escribí porque en verdad no quería que mis compañeros se enteraran del viaje, muchos no tendrán vacaciones hasta diciembre.

“Hahahahha” se río.

“A todo esto, me envías la dirección” le escribí porque de verdad no sabia donde quedaba.

“Pon Hotel Olga y debe salir” respondió.

“Ok ya lo pido”.


En plena conversación con mis amigos, abrí la app del taxi y puse la dirección, salio 14 soles, acepte y seguí conversando animadamente. Al poco rato el celular me aviso que el taxi había llegado, divise la placa y me despedí de todos.


Subí al taxi rápidamente y el señor taxista me saludo “¿Missy?”


Vi el rostro de un hombre mayor, de unos aproximadamente 60 años con un polo manga corta azul acero, le respondí: “si”

Me dijo: “¿Qué radio quiere escuchar?”

Yo le respondí “Cualquiera que tenga canciones alegres.”

El puso moda y al ritmo de “Dura” de Daddy Yanqui avanzamos a nuestro destino. Al cabo de un rato, empezó a vibrar el celular dentro de mi cartera y veo que Paolo me envía un mensaje de whatsapp.


“¿Como vas?” me preguntó.

“Estoy oliendo el mar, estoy cerca.” Literal estaba en el circuito de playas

“Llegaremos casi juntos.” Qué romántico Paolo.


Luego de eso guarde el celular en mi cartera y empecé a conversar con el taxista sobre el clima; pero como siempre el taxista termina siendo doctor corazón.


“¿Y su esposo?” preguntó impertinentemente

“No tengo” le respondí con indiferencia

“¿Novio?” volvió a insistir el taxista

“Menos” conteste sin interés

“Pero como es posible, que una chica tan linda no tenga a nadie” es la clásica frase de cualquier taxista gilero

“Tengo dos perros, de cuatro patas que me ladran” respondí aclarando los dos tipos de perros que existen

“Seguramente un mal hombre le ha hecho daño en el pasado” me contestó como si fuera pseudo-psicólogo.

“No, yo me llevo bien con los hombres” respondí y es algo totalmente cierto

“No quieres tener una familia? ¿Hijos?” me preguntó.

“Me gusta mi vida” le dije muy segura de mí.

“¿Cuantos años tienes?” otra pregunta clásica del taxista

“¿Cuantos parezco?” quería probar si el hecho de tener cachetes me ayudaba a verme mas joven.

“25 años” contestó.

“Gracias, tengo 31 años”.No se si me dijo la verdad o floreaba

“Ya deberías tener hijos, aunque sea uno. Se te pasa el tren.”

“No me llama la atención” eso era muy cierto.

“Bueno, si justo mi hija era igualita hasta que conoció un árabe por Internet. Puede creer que el chico esta viviendo en mi casa ahorita, se van a casar y están planeando ir a Turquía, a visitar a la familia de el. El quiere quedarse en Perú y hacer un restaurante”. Esa respuesta no me la esperaba.

“Wow, yo también conocí a un musulmán paquistaní, loco el muchacho. Por suerte no vino a Perú, le termine antes.” Gracias a Dios que alejo ese loco de mi.

“Jajajaja a mi tampoco me parecen bien los árabes pero mi hija esta muy ilusionada.” Si les quitamos la fama de locos musulmanes, los árabes son guapos

“Con tal que se quieran.” No quise decirle que los árabes son bien mentirosos

“Si la quiere, se nota” Respondió el taxista muy seguro

En eso, alzo la mirada y veo que llegamos al hotel, me da vergüenza que me vea bajar ahí o peor aun que el taxista resulte ser conocido de algún amigo, así que le digo:

“Déjeme en la polleria Roky’s que esta al lado, mi amiga debe estar esperándome ”

“Está bien señorita” me miró de reojo

“Buenas noches, que le vaya bien” me despido así del taxista y cierro la puerta.


Ni bien bajo, miro a ambos lados y Paolo aún no llega. No me gusta esperar sola en la calle. Estoy pensando seriamente en entrar a la polleria. Pero de pronto volteo y lo veo: Alto, delgado, cabello corto, barba y sus ojos tranquilos viéndome. Sorprendentemente lo veo vestido con buzo deportivo y zapatillas. “Jamás lo había vestido así” pensé . Siempre lo había visto mas casual, creo que ya se esta tomando mucha confianza conmigo. La próxima vez lo veré en pijama.


“Hola, ¿esperaste mucho?” saludo con un beso corto en la boca

“Acabo de llegar pero le dije al taxista que iba a la polleria del costado porque me daba pena que se enterara que iba al hotel” le conté.


El sonrío y me dijo: “No debería darte pena es algo natural. Pero bueno entremos”

Subimos por la escalera al segundo piso, donde se encontraba la recepción y como caballero que es, Paolo pagó por la habitación. Subimos un piso mas y encontramos la habitación 201, coloco la llave, entramos y nos echamos en la cama para conversar un buen rato. Eso pensé yo, porque Paolo empezó a desvestirse y al ver que no me movía de la cama y hablaba, se puso su chompa de nuevo y se echo a mi lado a conversar un rato.


Paolo no me dejaba florearle, (a otros amigos les floreo tanto que terminamos conversando hasta la madrugada y dormimos sin hacer nada de nada) trato besarme varias veces a los labios, como usualmente lo hace cuando nos vemos, pero esta vez yo lo rechace reiteradamente y creo que el lo tomo mas como un juego que como un rechazo, por lo que cansado de mis esquivaciones me sujeto con sus brazos y piernas de una manera que no pude moverme y me beso apasionadamente en los labios.

En ese instante, compare el inolvidable primer beso que tuvimos al conocernos con este beso del cual no sentía absolutamente nada. Sentí ganas de irme, pero hubiera sido descortés no tirarmelo por última vez.


Empezó a desvestirme pero aún así me quede con mi calzón, masajeo mi cuerpo e intentó prenderme. Jugamos un buen rato con el cuerpo entrelazado pero sin penetración hasta que decidí ir al baño.


Entrando al baño me mire al espejo, meditando si irme o quedarme porque no me apetecía tirármelo, tan solo conversar como buenos amigos, pero es imposible con Paolo, me dije: “Esta es la última vez que voy acostarme con el, pero si va a ser la ultima vez tengo que divertirme y dar una buena despedida”.


Salí del baño y mas animada, empecé a masajearle todo el cuerpo desnudo, besar la parte de atrás de sus orejas, bajando por el cuello, espalda, morder sus brazos, darle la vuelta y jugar con sus pezones hasta bajar a su masculinidad donde estuve buen rato. Recuerdo que al inicio, darle besos ahí funcionaba para que terminara rápidamente pero con el tiempo eso ya no era suficiente.


Él me besó los labios, mordió mi cuello, masajeo mi cuerpo y pidió que subiera arriba de el, porque según la mentalidad masculina es que a las mujeres les gusta estar arriba pero yo no soy tan fan de estar arriba, prefiero otras poses como la cucharita, pero tampoco quiero quedar como la perezosa.


Así que me concentro un buen rato en mi faena y con mi cuerpo sin desconectarnos lo muevo hacia otra pose de mi preferencia. A el también le gusta estar de costado, es mas cómodo. Le dije en ocasiones anteriores que ya no jalara mi cabello, aunque ese dia me hubiera gustado que lo hiciera. Seguimos jugando y entrelazándonos en varias posiciones, cada vez que abro los ojos, me doy cuenta que me ve, como si fuera un acosador. ¿Por qué les gustara a los hombres vernos en ese momento de tanta vulnerabilidad?


Esa noche probamos una nueva pose, no sé si pensar que se esta acostando con alguien más o es que lo googleo en la tarde y decidió probarlo. Trato de disolver eso de mi mente y enfocarme en el momento. Lo que me gusta de Paolo es que tiene baterías duracell puedo despertarlo varias veces en la noche y sigue funcionando. Pero esa madrugada decidí que no debía forzarlo sino que Paolo debía dormir.


Cuando no duermo en mi cama, me levanto extrañamente a las 6 am y curiosamente cuando abro mis ojos, Paolo automáticamente abre los suyos y eso significa solo una cosa: “el mañanero”, eso si, a menos que tenga mi caramelo de limón o mi chocolate princesa al lado de la cama para refrescar mi aliento, no me gusta besarlo en los labios, siempre espero a lavarme los dientes. Al terminar el último encuentro prendo la televisión y hago zapping.


“¿Te bañas primero?” me comentó.

“Tú primero, luego yo” le respondo mientras veo un programa de niños cocinando y ya tengo mi preferido, El dulce Nicolás.

Él sale rápidamente por lo que entro a lavarme los dientes y bañarme. Lo bueno de programarte con tiempo es que llevas todos los implementos de limpieza, incluido shampoo. Sin olvidar el maquillaje.


Al salir veo que el también tiene su preferido en el programa de cocina, y nos reímos de las respuestas de los niños en el programa. El se da cuenta que ya van a ser las 11am, hora del check out. Salimos de la habitación, asegurándonos de no olvidar nada, Paolo deja la llave en la recepción y al salir me dice que su hermana le envío un mensaje confirmando que va en camino a su casa con su sobrino. Pide un taxi para mi en taxibeat y al aparecer el taxi nos despedimos rápidamente.


Sabía que sería la última vez que lo vería y me sentía muy tranquila, porque sabia que ya había terminado mi ciclo con él. Como dicen por ahí, el mismo hombre que te enamora, es el mismo que te desenamora. Y aunque aún sigo hablando ocasionalmente con él, lo considero un buen amigo, solo que a los amigos no te los tiras.


Seguro que te queda la duda de ¿Como terminamos? Días después de nuestro último encuentro le escribí por whatsapp diciendo que ya no podíamos seguir viéndonos, mi curso ya había acabado y vivíamos muy lejos; nuestro ritmo de vida era incompatible, el vernos pocas veces al mes no iba a funcionar y que mejor saliera con una chica que viviera cerca de su casa. El lo tomo muy tranquilo, nunca me ofreció la luna y aunque yo le hice ver estrellas, me alegro que no me halla hecho drama. Quizás Paolo ya tenia en mente con quien salir.


Ya han pasado varios meses desde la última vez que lo vi y aunque me ha tirado maíz de vez en cuando para ver si caigo, la verdad no estoy interesada. He recibido invitaciones de visitar otras camas pero como escribí antes, en invierno me gusta hibernar sola.


La verdad es que los hombres no son mi adicción, porque por mas enamorada que este, no logran prenderme al 100%. La única vez que mi cuerpo fue prendido, fue cuando era pequeña.


Una tarde recibí un masaje en los pies que me hizo venir por primera vez. Cómo olvidar lo que sentí ese día. Fue una sensación caliente que bajaba de mi ombligo hacia mi vientre y que se quedaba ahí quemándome de placer, no sabía qué hacer. Mi corazón se agitaba a mil por hora y quería gritar. Al poco tiempo, esa sensación subió desde mi vientre hacia mi cabeza como una corriente de energía, que al llegar a mi sien, se disperso en pequeñas corrientes eléctricas que recorrieron todo mi cuerpo dejándome en éxtasis, perdiendo el conocimiento, muriendo unos segundos, que duraron minutos para mi, sintiéndome en paz, en armonía con el universo y que hicieron que me durmiera placidamente. Luego de ese momento, intente sentir lo mismo con mis novios pero aunque estuvieron muy cerca, no llegaron a la meta. No pierdo la fe, aunque tenga que ir hasta África a buscar quien me haga ver estrellitas.

No es solo eso lo que busco en un hombre, pero basándome en mis experiencias ya se lo que quiero y lo que no quiero; lo mas importante es que aprendí a expresarlo con frescura, ya no me lo callo ni mando indirectas. Creo que por eso ya se como me gustaría que me hicieran el amor.


Para empezar tendría que estar enamorada, y a mí no me atrapas fácilmente, tengo que conocerte a fondo. Yo no tiro a quien no conozca donde viva, con quien viva, no sepa el nombre de su mama, papa, hermanos, gato, perro, no lo halla buscado en Google, fb, instagram, linkedin (a veces hasta consigo su estado de cuenta bancario). Yo escojo muy bien a quien tiro, usualmente debe tener alguna cualidad o algo que me llame la atención, una personalidad integra, el físico no es importante para mi.


Casi siempre, lo que más me enamora y hace que admire de un hombre, es una mente ágil, creativa y rápida, una voz masculina y melodiosa con quien conversar de todo y sin olvidar que tenga un gran sentido del humor, es decir que me haga reír un montón, esa combinación hace que se me caiga el calzón. Pero no es suficiente para querer violarlo, tiene que besar estupendamente y su pene debe de encantarme. Porque yo, me enamoro de sus dos cabezas.


Dependiendo del hombre hay diferentes tamaños de cabezas, que según mi experiencia relatare:


· Talla XL: Son hombres promedio que ni te imaginabas lo que escondían debajo; encontrarse un dotado es una sorpresa que recomiendo a todo el mundo; le bajas el pantalón y ya te sientes en medio de una película porno, son grandiosos y excitantes de ver. Pero al momento de la verdad, puede ser extremadamente terrorífico, ya que temes por la integridad de tu vagina y no solo eso, sabes que tu conejito no quedara igual, tendrá que pasar meses hasta que vuelva a su tamaño original. Encontrarte con un amante de estas cualidades exige que te esfuerces el doble. En el fondo, sabes que es el pene de tus sueños pero que ni loca te lo tirarias todos los días; solo queda guardar su numero y esperar a que te armes de valor para la siguiente ocasión.

· Talla L: Para mi son los mejores, porque siento que encajan dentro mio como una espada a su funda. Puedo besarlos, engreírlos y me hacen sentir siempre llena, todas las poses funcionan, me encantan y siempre termino enamorada de esta talla. Ellos son mi perfil de novios.

· Talla S & M: Los pongo en la misma categoría porque se siente lo mismo; son penes pequeños y juguetones. Lo que puedo rescatar de estos amantes es que son hábiles en los previos: bromistas, besadores y masajistas. Están bien para las borracheras o los despechos.


Algunas personas pensaran que exagero con lo de los penes, pero saben que no es así, yo conozco amigas que han vuelto con sus ex novios solo por eso. Si, lo siento hombres, esa es la verdad. No pongo talla XS ni XXL porque no he tenido la oportunidad de salir con africanos ni asiáticos, por ahora.


En conclusión, quiero que me haga el amor un hombre del cual yo este realmente enamorada y el también de mi.





Missy pinto es un seudónimo. 🔥


La escritora prefiere mantener su identidad en reserva.


Missy empezó a practicar escritura con Machucabotones en el 2018. Este texto fue escrito en el taller "Aprende a escribir un Relato Erótico"


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