A Leslie, a César.



Una vez alguien me dijo Tú no puedes escribir, no debes escribir, es una estupidez.

Y me lo creí…por muchos, muchos años.

Recuerdo que de muy niña, esperaba con ansias mi libro nuevo de lectura, ese que te mandaban a comprar en el colegio. No dormía hasta tenerlo entre mis manos, y lo devoraba con harto placer.

Pase de ser una amante de las letras, a cerrar esa puerta, a odiarla, y aceptar que la vida debe ser dura y no has de ser feliz tan fácil.

Pero uno de esos días, donde el cielo se te acerca un poquito más, luego de tantas idas y vueltas, de esperas y desesperas, veo a estos hermosos seres humanos que dicen ¡Todos podemos escribir! ¡Todos tenemos algo que contar!


Y aparecen en la escena de mi vida estos Machucabatones, para apretar en el centro de mi corazón ¡Ese botón rojo! Le pensaba muerto, olvidado, dormido, no sé…ellos parecían decirme. Oie aún puedes tomar ese bus, aún estas a tiempo. Corre, corre o como sea, trépate. Asáltalo. Hazlo.


¡Vamos, tú puedes hacerlo!

Recuerdo ir a la primera clase con muchísimo miedo, hasta pensé en bajar del carro, y regresar a la seguridad de mi casa, y dejarlo para otra vez.

No quería ver, no quería que me doliera, luego pensé, será un taller de esos, donde sólo eres un espectador y no te comprometes tanto, sobre todo no comprometes tú corazón.

Llego y mi primer ejercicio, escribir sobre una edad, que coincide justo con ese momento en el que alguien me dice, no puedes escribir, recuerdo que escribí, pero lo hice todo tranquilo, muy pensado, para que no duela.

Pero ya el botón hacia su acción. Fui a un parque y debajo de un árbol, abrí mi cuaderno y escribí , escribí, escribí. Como poseída. Lloré y lloré por horas, o días, pero lo escribí. Saqué a flor esa herida. Solo puedes curar las heridas, cuando aceptas que tienes una. La ves, la escribes y sólo con paciencia puedes atenderla, y verla como poco apoco, se van tendiendo una a una las capas de tu piel. La ves como va curándose, mientras la acaricias.

Ahora escribo, y escribo con locura, frustración, e impotencia. Nervio, angustia, miedo, y alegría. Amor, pasión, y sólo ese después, puede compararse a un gran polvo.

La importancia de aparecer un brujo o bruja, más poderoso y que deshaga el conjuro, que te diga Tú puedes hacerlo. Es importante.

Leslie y César han sido luz, y poder. Me han ayudado a sacar lo que había olvidado de mí. La valentía del profesor o guía es necesaria, como la valentía de arriesgarse a ver, quién eres en verdad.

La verdad, no sé si Leslie y Cesar saben de la magnitud de lo que están haciendo, son unos anti sistema, unos pincha globos de éste mundo por demás cuadriculado, unos rebeldes por amor y convicción, van desatando nudos y liberando seres.

¡Están locos! Ellos no van a las calles a quemar llantas, ellos despiertan personas, incitándolas a rebelarse escribiendo, escribiendo para vivir, y vivir mejor.

Ellos están construyendo caminos, plenos y anchos. Te dicen Ven con nosotros, construyamos juntos.


¡Están locos!


Y sus alumnos lo estamos también.


Con sus caras tiernas, ojos tranquilos, y corazón de fieras, van guiando, van provocando.

¡Un big bang en los corazones!

¡Son unos despertadores! ¡Son unos Machucabotones!


Autor: Patricia Montes

Alumna Machucabotones

Diseño de la web: Machucabotones 2020

MACHUCABOTONES SAC

buen retiro 158, Surco

Lima 33, Perú

Conecta con nosotros:

miniyt.png
minifb.png
miniig.png

Informes sobre cursos:

hola@machucabotones.com

Informes sobre talleres in house:

centro@machucabotones.com 

Páginas relacionadas con Machucabotones:

Teléfono:

978224136

entrelibros.png
lcc.PNG