A pesar de todo, tuve un encuentro con mi niño interior
- 16 abr
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 may
RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «A PESAR DE TODO»

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A pesar de todo, era una mañana de primavera, en un lugar campestre al sur de Lima. Juan ya había cumplido setenta años y no se resignaba a la idea de “jubilarse”. Por el contrario, deseaba seguir sintiéndose útil y disfrutar plenamente de lo que la vida le ofrecía en esos momentos “otoñales”. Ahora tenía una oportunidad: escribir. Y sentía una necesidad profunda de hacerlo, con pasión, con entrega, y con el deseo sincero de compartirlo con los demás. Esa idea quedó flotando en su mente.
Hasta que, un día, se sentó en una de las bancas de la terraza de su casa. Cerró los ojos y se entregó al descanso. De pronto, sintió una suave brisa. Cuando volvió a abrirlos, ya no estaba allí. Se encontraba en un amplio jardín, lleno de plantas ornamentales y árboles frutales. El aire era tibio y luminoso. Entonces, vio acercarse a un pequeño niño de unos cinco años, con una sonrisa amplia y dulce en el rostro.
“Hola, abuelo” -le dijo- ¿Cómo estás?, Juan se sorprendió; observó al niño con atención. Sus rasgos le resultaban familiares, casi como un reflejo lejano. Estoy bien, pequeñín -respondió-. ¿Quién eres tú? El niño sonrió aún más. “Soy tú. Tu niño interior, he estado siempre aquí, acompañándote, esperando este momento para poder conversar contigo. Aunque no lo notaras, siempre te estuve dando una manito, sobre todo cuando escribías”.
Hizo una breve pausa y añadió:
“Debes seguir escribiendo, eso nos hará bien a los dos. Nos mantendrá unidos, hasta que la vida nos alcance”. Las palabras conmovieron profundamente a Juan. Nunca antes había pensado en su niño interior con tanta claridad. En ese instante comprendió que allí estaba la fuente de su creatividad, de su sensibilidad, de su deseo de contar historias.
¿Y qué quieres que escriba ahora que tengo más tiempo? —preguntó. El niño respondió sin dudar: Escribe sobre la vida, sobre la alegría y la tristeza, sobre el amor y el desamor. sobre la esperanza, la amistad y la lealtad. Escribe tus recuerdos, tus experiencias, tus aprendizajes. De pronto, Juan despertó. Estaba nuevamente en la terraza de su casa, con el sol acariciándole el rostro. Pero algo había cambiado en su interior. Tomó su lápiz, encendió su computadora, y comenzó a escribir. Las palabras fluían como un río, hablaba de su infancia, de sus padres, de sus hermanos, de su familia, de sus amigos. De sus penas y de sus amores. De sus caídas y de sus sueños. Escribía sobre la vida, tal como se la había pedido aquel niño del sueño.
Desde entonces, su niño interior se convirtió en su verdadera inspiración. Gracias a él, Juan empezó a crear historias, cuentos, relatos, coplas y décimas, que compartía con alegría y que eran recibidas con cariño por sus lectores. Comprendió, finalmente que, “nunca es demasiado tarde para reencontrarse con una pasión y hacer realidad un sueño con propósito”.
Hizo una pausa, miró lo que había escrito y dijo en voz alta: Gracias, pequeño, gracias por recordarme quién soy. Dentro de él, el niño sonrió y lo abrazó y le dijo susurrando: “Siempre estaré aquí, abuelo. Siempre”, a pesar de todo■
Autor: Juan Gualberto La Riva Sánchez.





Hermoso y reflexivo!. Nos invita a preguntarnos, que nos diría nuestro niño interior, a entender que después de la jubilación del trabajo de gran parte de la vida, todavía podemos descubrir alguna pasión que nos haga sentir feliz.
Felicitaciones!
Me encanto el relato tío es muy agradable leer cada historia bendiciones tío Juan
Mi gusto mucho el relato por su sencillez y sensibilidad para tratar un tema tan íntimo como la conexión con nuestro Niño Interior que siempre ha estado ahí dentro de nosotros esperándonos que despertemos para nuestra Sanación espiritual.
Juan logra transmitir la importancia y belleza de este proceso para nuestra alma Felicitaciones
La calidad de vida incluye sin dudas tener una mente creativa, y los que la tienen, pueden ayudar a la imaginación de otros. Gracias y felicitaciones Juan!
Es un placer leer tus historias y décimas felicidades primo Juan gran talento