#Concurso: LA PROTECCIÓN DE LA BIENVENIDA


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

INDICACIÓN AL LECTOR: Publicamos los relatos sin editar, tal y como los recibimos. Puedes votar haciendo clic en el corazón que se encuentra al final de esta página.



La familia Alconte, es una de esas típicas familias, sin cosas que aprender de los demás y mucho menos envidiar, con altibajos en la relación intentan llevar su matrimonio de la mejor manera en que ellos saben. Mauricio el único hijo de estos, con cuatro años de edad, es travieso, juguetón, autoritario, muchas veces imponente, le gusta poco o nada perder, los padres no saben si, esto último, es una cualidad o un defecto del niño. Sin embargo, es inconmensurablemente afectuoso y lo demuestra con su peculiar juego "guerra de besos" donde brinda, a mansalva, los ósculos a sus progenitores.


El padre del niño, Darwin, es psicólogo de profesión y trabaja en una ONG dedicada a la defensa de la mujer en situación de violencia familiar, lleva cerca de cinco años en dicho organismo, y su experiencia lo llevan analizar los casos de una manera objetiva dándole a la víctima, y con ayuda de las autoridades, todo tipo de protección para prever nuevos hechos. Esta ardua labor lo hacia llegar tarde a casa y lo dejaba exhausto, pero se recargaba con el recibimiento de su hijo. Mauricio lo esperaba con saltos, aplausos, abrazos y cantos. El papá se sentía realizado, se sentía su héroe y su protector y se decía: "no cambiaría este recibimiento por nada ni nadie…" a la vez que lo abrazaba con efusividad.


Cuando llego la pandemia por Covid 19, y las restricciones dictadas por el Gobierno, Darwin tuvo que dejar de trabajar y mantenerse en casa, no sin antes tener la consigna, por parte de su jefe inmediato, de que en cualquier emergencia seria llamado a realizar sus labores. Esos días en casa le sirvieron para estrechar los lazos con su familia y también para la incubación de su miedo, un miedo que crecía con las noticias de infectados y muertos como consecuencia de la negligencia e irresponsabilidad de personas en las calles.


El virus se había extendido tanto que llego a fase III, donde el contagio se podía obtener de cualquier persona. En esta coyuntura se contactaron, vía telefónica, con Darwin, para la atención de un caso, una mujer víctima de tentativa de feminicidio, este no quería salir por el temor que sentía, no quería contagiarse mucho menos a su familia, pero su destino ya estaba trazado, saldría a laborar.


Ese día intento tener, con las personas, el menos contacto posible, por lo que desistió hablar con vecinos y familiares de la víctima sólo se apersonó a la comisaría de la zona, claro está, debidamente protegido, ya que contaba con su indumentaria de protección. al culminar el caso y habiéndose dejado a la víctima en casa de un familiar por su protección, contacta con su esposa y le hace presente que está por llegar, acordaron que no ingresaría al departamento mucho menos tener el recibimiento de siempre, no sin antes desinfectarse.


Viendo así el primer, y drástico, cambio en la vida de esta familia especialmente entre padre e hijo.


toc, toc llamaron a la puerta.


-¿Quién es? - dijo una voz aguda y chillona.


- ¡Hola hijo! soy tu papá.


- ¡Papá! ¡Papá! Llego mi papá, llego mi papá... - cantaba y mostraba su algarabía por la llegada de su ser, mientras dejaba el crayón y bajaba de la silla para abrir la puerta.


- ¡No, no abras la puerta hijo!!! - pego la madre un grito, que escondía miedo y protección a la vez.


- ¿por qué mamá? ¿Qué pasó?


- hijo, tu papá viene de la calle, viene de trabajar, yo soy quién debe abrir.


- Esta cochino mamá? ¿Esta cochino mi papá?


- Sí hijo, él tiene que bañarse primero.


Cuando ingresó papá, el hijo quedó mirándolo, mostrando su impotencia de abrazarlo, escrutándolo de la cabeza a los pies mientras lo escoltaba, a una distancia de 2 metros, hacia el baño.


- ¿Papá, que vas hacer? - mostrando su sorpresa


- Voy a bañarme hijito - con un poco de nostalgia de no haber podido saludar a su vástago.


- ¿Estas sucio papá? ¿Estas cochino?


- ¡Sí mi rey, entro y salgo rápido!!!


Después del baño esterilizado, con abundante jabón para eliminar todo tipo de virus impregnado en el cuerpo salió Darwin


- Mamá ya!!! Ya puedo ir...


- Sí hijo, ahora puedes ir - abrió sus brazos y lo dejo correr con verosímil entusiasmo, su espera no amainó su afecto así que lo abrazo con intensa efusividad el cual fue correspondido.


- Ahora sí papá, ahora sí te doy un beso.


- Ahora sí mi campeón.


- Ahora sí ya estas limpio papá


- Ahora sí - advirtiendo a través de su mirada límpida, felicidad y la más pura ingenuidad. Siendo a su vez víctima de la "guerra de besos"



Autor: Marvin Aponte Reyes.



Si te gustó este texto, compártelo en tus redes usando los iconos de abajo.

Diseño de la web: Machucabotones 2020

MACHUCABOTONES SAC

buen retiro 158, Surco

Lima 33, Perú

Conecta con nosotros:

miniyt.png
minifb.png
miniig.png

Informes sobre cursos:

hola@machucabotones.com

Informes sobre talleres in house:

centro@machucabotones.com 

Páginas relacionadas con Machucabotones:

Teléfono:

978224136

entrelibros.png
lcc.PNG