"La escritura te permite machucar botones que ni tú mismo sabías que estaban ahí"


Recuerdo estar en mi primer año de Ingeniería Industrial llevando Filosofía 1, uno de aquellos cursos que los alumnos de ciencias aborrecen porque las matemáticas son su fuerte. El profesor dejó de tarea la realización de un escrito de dos hojas sobre Aristóteles. No recuerdo cuál fue la pregunta o de qué se trataba – nótese que eso pasó en el 2009. Me encantaba el curso, amaba leer y no sabía si podía escribir. La cuestión es que me amanecí haciendo la tarea porque como buena estudiante universitaria peruana deja muchas cosas para el final. ¿Resultado? La única alumna del salón con un 20 en la tarea y que la había disfrutado haciéndola y editándola. Comencé a preguntarme si estaba en la carrera correcta; de más está decir que no soy ingeniera (tampoco filósofa por si acaso).


Siempre tuve la duda de que “si podía”, “si servía”, “si valía la pena” escribir o no. Y después de muchos eventos o gatillos que se suscitaron en mi vida una noche vi la luz y comencé a buscar talleres de escritura a ver qué onda. Total, uno tiene que probar de todo ¿no?

No fue hasta este año que decidí meterme a Machucabotones al taller “Como me dé la gana”. Soy de las personas un poco obsesivas y cuidadosas en cuanto a cursos y gastos se refiere; busqué opiniones en Facebook, leí cada comentario y hasta googlié a César y a Leslie buscando algo que me hiciera dudar, pero mi búsqueda fue en vano: parecían confiables.


Llegué a la primera clase y el ambiente era cálido, con la sensación a hogar, olor a café y dos caras sonrientes y amigables que te animaban a sacarte los zapatos – sí, las clases se hacen descalzos, así que eviten pasar vergüenza – y a sentarte en el lugar donde te sentías más cómodo. Había libros, folletos y algunos muñequitos en las mesas de madera que cada vez que los miraba me hacían sonreír recordando mi niñez. Pude vislumbrar un par de libros que ya había leído y algunos otros que anoté en mi libreta. Sin tener tiempo de procesar y aprender los nombres de mis compañeros, César y Leslie nos empujaron a la piscina sin flotador: “tienen 8 minutos para que escriban lo que se les venga a la cabeza”. Yo solo los miré y dije para mis adentros “¿8 minutos? ¿Están locos? Ni siquiera escribo la lista del mercado, menos podré escribir un texto de 8 minutos”


Este ejercicio fue el primero de muchos, y vaya que sí escribí mucho más que una lista de mercado. Personalmente fue como descubrir un nuevo mundo donde estás tú y tus ideas, tú y tus experiencias, tú y tus recuerdos, tú y tus miedos, tú y tus tristezas…Debo reconocer que me costó un poco “abrirme” con mi escritura por miedo; pero el escuchar las demás historias, lo verdaderas, inspiradoras y creativas que eran me incentivaron a contar y compartir un poco de lo que hay en ese mundo que cada uno atesora.

Y después de que han pasado un par de meses de haber culminado mi primer taller, puedo decir que entiendo por qué se llama Machucabotones. Es que de eso se trata la escritura. No necesitas “saber” escribir. Como siempre nos dijeron Leslie y César, “todos pueden escribir, pero muy pocos se atreven por diferentes razones”.

Así como cada experiencia en la vida nos puede hacer cambiar de perspectiva o de rumbo, lo mismo es con la escritura: descubres cosas, te emocionas, recuerdas y hasta sueltas. La escritura te permite machucar botones que ni tú mismo sabías que estaban ahí.


Considero que Leslie y César no sólo enseñan sino también inspiran; y es que solo así aprendes. El amor y la pasión que le ponen en cada clase simplemente motiva. Sus listas de reproducción de Spotify para la concentración son hermosos; y ni qué decir de todo el conocimiento que comparten y la guía que ofrecen en tu proceso. Quieras ser escritor o no, ingeniero o bloggero, yo recomendaría experimentar aunque sea un taller en Machucabotones


Quieras ser escritor o no, ingeniero o bloggero, yo recomendaría experimentar aunque sea un taller en Machucabotones porque siempre es necesario machucar uno de esos botones que evitamos, del que no hablamos, el que nos causa incomodidad o tristeza. Todos tenemos botones en nuestras vidas, la cuestión es saber machucarlos y la escritura es una gran herramienta para ello.


Natalia Lee Valdez

Alumna Machucabotones



Próximos horarios de nuestro taller #ComoMeDaLaGana


Del 15 al 24 de enero. Martes y jueves de 10:00 am a 1:00 pm. 

Del 16 de enero al 6 de febrero. Miércoles 4 pm - 6 pm (Edición especial 12-17 años).


¡Separa tu inscripción, vive la experiencia!


"Voy a escribir porque no puedo evitarlo".
Charlotte Brontë

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