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HACER

EL 

CORTE

Algunas veces los eventos confluyen de una manera hermosa: en el año 2013 yo acababa de comprarme una cámara semiprofesional (una Canon T3i) y un lente Sigma 18-24mm; tenía conmigo, además, un lente Nikkor de 50mm... Y quería filmar algo. Lo cierto es que no tenía mucha idea de cómo usar adecuadamente este equipo, que era nuevo para mí (y que compré porque estaba filmando un cortometraje de ficción, que nunca terminé). Sucedió que el mismo día en que recogí la cámara y el lente de la casa de mi contacto recién llegado de Estados Unidos, encontré un post en Facebook de la bailarina Karin Elmore (a quien no conocía) anunciando una convocatoria abierta a un taller de baile para personas invidentes. Lo primero que pensé fue "Quiero filmarlo".

Le escribí a Karin y un par de días después fui a verla a Agárrate Catalina, que es el espacio en Barranco donde ya había comenzado el taller. Le expliqué mi idea con gran atrevimiento y ella aceptó. Sabía que lo haría, en parte porque Karin tiene una mirada buena: fue lo primero que pensé cuando la conocí. Me dijo que primero consultaría con los asistentes al taller, dos chicas y un chico, y que regresara un par de días después.

Participé de los últimos 3 días de este taller de 2 semanas. El primer día fui sin cámara, y les expliqué a Katy, Rafaella y César mi propósito, al cual accedieron. Mi faceta de conductor radial me ayudó mucho, pues tanto César como Katy eran oyentes de Radio Capital, que es la emisora donde yo trabajaba entonces.

 

Una de las cosas más interesantes para mí es cómo aquello que filmé (el fondo) empató con mi impericia con la cámara (la forma). No sabía coger adecuadamente la cámara, no era preciso con el foco, no entendía el aparato con el cual estuve filmando durante 2 mañanas. Esa limitación mía (y esto es algo que descubrí al editar, un proceso que me llevó cerca de 6 meses) se convirtió en una especie de virtud: las tomas inestables y fuera de foco, mi nerviosismo y mi alegría, todo eso se convirtió en parte indesligable de este cortometraje al que llamé, con algo de soberbia, Hacer el corte. Le puse ese título porque estaba (y estoy) muy orgulloso del montaje seco, con cortes abruptos, que intercala con cierta libertad los momentos que elegí incluir: momentos que, me parecía, transmitían intensidad. Fue mi único criterio. El título es, también, una metáfora.

Como me han hecho notar (y a eso me refería también cuando hablaba de confluencia hermosa de eventos) el cortometraje parece planeado. Los protagonistas y sus interacciones, sus vestimentas, su vibración personal, la energía de la sala... Todo se integra de forma conmovedora. El cortometraje no es lineal, y tiene saltos de tiempo y repeticiones. Quería encontrar un "ritmo del ojo", influenciado ciertamente por Lars von Trier y Stan Brakhage, cineastas que me interesaban mucho por entonces. Es por Brakhage que, en un momento temprano del montaje, decidí que sería interesante tener secuencias y planos mudos: la pregunta era ¿cómo incluir el sonido en la secuencia final? (Porque tenía claro que la secuencia final sería el baile de todo el grupo mientras sonaba el remix de "Walk on the wild side"). 

Me decidí finalmente por esta intermitencia entre el silencio y el sonido, que tanto acabó gustándome y que confundió a algunas personas (un miembro del jurado del Festival Lima Independiente, donde participó este cortometraje, me dijo que no entendió esa decisión: pienso que no hay nada que entender). 

La historia de este cortometraje es larga, y de cierta manera aún no termina, pues para ser distribuido en festivales internacionales (asunto que me interesó mucho en su momento) necesitaba de los permisos de uso de la música: permisos muy caros, según supe después. Mi último intento al respecto fue en el 2016, cuando le escribí pidiendo ayuda a la artista estadounidense Laurie Anderson (viuda de Lou Reed, autor de "Walk on the wild side" y "I'll be your mirror", que suenan en este cortometraje). A través de su asistente, Anderson me dijo que el trabajo le había parecido "beautiful", y que escribiera a Sony por el asunto de los permisos. "Menos de diez mil dólares, imposible" es lo último que supe de Sony, gracias a mi intermediaria Ketty Cadillo.

El administrador de la página de Facebook de Lou Reed me escribió en el 2018 diciéndome que le interesaba publicar el cortometraje en esa plataforma, a lo cual accedí con emoción. Por alguna razón, esto nunca se dio.

Este cortometraje, además, fue presentado en televisión nacional en el 2014, en el programa "El placer de los ojos" que dirige el crítico Ricardo Bedoya.

 

Muchas gracias a Karin, a Katy, a Rafaella y a César. Gracias al crítico Mario Castro, quien vio el cortometraje y se empeñó en incluirlo en la competencia del Festival Lima Independiente 2013.

 

Hacer el corte ("To make the cut").

 

2013, 13min

 

Sonido y silencio.

Cámara y edición: César Bedón Rivera

Grabado durante el taller de baile para personas invidentes de Karin Elmore en Lima, Perú, año 2012. Este cortometraje fue parte de la Selección Oficial del Festival de cine Lima Independiente 2013. Además, fue transmitido a nivel nacional en el programa de cine "El placer de los ojos" en el año 2014.

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