#Concurso: AMOR EN TIEMPOS DE CUARENTENA

Actualizado: abr 5


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: redbook

INDICACIÓN AL LECTOR: Publicamos los relatos sin editar, tal y como los recibimos. Puedes votar haciendo clic en el corazón que se encuentra al final de esta página.



Un día más, sola en la habitación. Mariana se preguntó ¿Es realmente necesario ducharse? Pues tal vez lo era necesario, para por un instante sentir el cuerpo vivo, sentir como el agua corría lentamente por su cuerpo y todo sus bellos se iban erizando. Tal vez, el instante de la ducha era el único momento real del día. Desde aquel pronunciamiento de aislamiento social, todos sus días eran fantasía, pasaba de las fantásticas historias de los libros a las series interminables. ¿Cuánto habría deseado antes tener un instante para continuar con un capítulo de su serie favorita? ¿o para aquellas tardes de cafés y libros? Y ahora tenia más que un instante, ahora parecía tener una eternidad. Sin embargo, no la hacía para nada feliz. Descubrió que, la magia de ese deseo se iba marchitando día a día por la monotonía. Por otro lado, para su sorpresa descubrió también que podía tener un nuevo vicio, uno que en los últimos días no la había dejado pensar. Después de unos días de aislamiento, se aventuro a ver películas pornográficas, nadie la juzgaría y es seguro que nadie nunca lo sabría, pero con el pasar del tiempo noto que la obsesión por estas ya no era saludable. El sexo estaba siempre presente en su mente y parecía atormentarla, cuando entro a la ducha estaba decidida a dejar de lado esos pensamientos y tener su momento real, pero en el momento exacto en el que su cuerpo se preparaba para entrar al agua fría de la bañera se escuchó una voz.


- Ya voy mami, estoy saliendo del baño.


Reconoció al instante la voz, era la de su vecino, exactamente el hijo de la señora del piso inferior. Solo se habían cruzado tres veces en los dos años que vivía Mariana en el edificio y nunca había llamado su atención, era un chico de 24 años o menos, pero no le había parecido muy atractivo. Sin embargo, por alguna razón al escucharlo no pudo evitar que sus pezones se endurecieran y su piel se estremeciera. Aunque quiso luchar con sus pensamientos ya era muy tarde, sin darse cuenta estaba muy mojada y no por el agua de la bañera. Se empezó a tocar lentamente, mientras se imaginaba que era el quien la tocaba y le besaba el cuello para luego morder suavemente su espalda e ir bajando para recorrer con su lengua cada parte de ella. Cuanto deseaba que se abriera la puerta y entrara, que la agarrara con fuerza y la metiera en la bañera mientras su pene también estaría ingresando en el placer su piel. Sin duda, fue la mejor masturbación que tuvo en su vida.


Tal vez por ello, no pudo evitar analizar como hacer realidad esa fantasía. Así que lo busco en Facebook, lo encontró más rápido de lo que había creído, gracias a que tenia agregada a su mamá. Por un momento lo dudo, sabía que después de un “hola” no habría marcha a tras y corría el riego de perder la mejor relación amorosa que había tenido, ella lo amaba, pero también amaba la idea de tener a su vecino entre sus piernas. Finalmente, decidió escribirle.


- Hola, soy una vecina del edificio. ¿Qué tal la cuarentena? – y le dio enviar.


Había pasado un día y no había respuesta, pensó entonces en lo estúpido que sonaba ese saludo y hasta acosador. Luego de dos días, se le había quitado las ganas y él contesto. Entonces de nuevo se volvió a encender la llama.


- ¿Vecina? Pues bien, y algo aburrido- le respondió


- Si vivo un piso arriba tuyo. ¿te apetece hacer algo?


En ese momento se arrepintió, que respuesta tan atrevida y pensó que hasta parecía ofrecida.


- ¿Una peli? ¿En tu casa esta noche?


- Si que buena idea, pues solo tocas. Te espero


Esa noche, ella estaba ansiosa y no quería que se notara demasiado entusiasmada, por lo que lo espero en pijama. El llego a eso de las 9 de la noche y parecía nervioso. Ella pensó “por dios es un niño”, ya que estaba acostumbrada a hombres un poco mayores a ella o de su edad.


- Lo siento, pero la tele está en mi habitación- le dijo con algo de temor.


- No hay problema, espero no incomodarte


- No, está bien. Entonces ¿que vemos? - pregunto mientras se dirigían al cuarto.


- Pues algo de acción tal vez


Escogieron la primera película de acción que aparecía en las recomendaciones. Era claro que ninguno de los dos quería verla. Cuando ya iban a la mitad de la película, ella empezó a dudar de la atracción, pues no había dado ningún paso.


- Tienes frio, ¿nos tapamos con la manta? - se animó Mariana a decir.


- Está bien


Cuando ella empezó a sentir sus helados pies rosando levemente su pierna se olvidó de la película por completo. El le hizo cosquillas y jugueteaba, pero de la nada la agarro con fuerza y la subió en él. Ella podía sentir el latido de su corazón y la excitaba, sentía sus manos agarrando cada vez con más pasión su trasero y finalmente sintió sus labios y no pudo evitar morderlos. Sabían tal como los había imaginado, sus manos tenía mucho más poder del que había pensado. Pronto estaban desnudos a la luz de la tele, sintiendo cada milímetro el uno del otro y disfrutando como hace mucho no lo hacían. Cuando terminaron, ninguno de los dos estaba agotado, por el contrario, deseaban seguir teniendo el calor del otro. Sabían que cuando el aislamiento acabara cada uno tenia que volver a su vida real, a hacer el amor con su pareja real, pero mientras lo disfrutarían y ambos sabían que, aunque besaran a muchos nunca olvidarían esas noches de pasión y encierro


Autora: Elida Beatriz Mesia Gutierrez.



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