#Concurso: CONDOMINIO "LA AURORA"


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★



Imagen: Pixabay


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Vivo en el Barrio Médico, Surquillo desde 1981, lugar tranquilo, colindante con La Aurora, barrio pituco de Lima y de Chicago chico barrio de delincuentes ranqueados.


En esa época, era el único conjunto de edificios al final de la Av. Sergio Bernales, su arquitectura moderna y de avanzada, hizo que fuera uno de los primeros condominios que ofreciera departamentos duplex.


Hace 39 años vivo en este mismo lugar, aquí ha nacido mi hijo mayor, me divorcie, me volví a casar y fui madre por segunda vez.


Debo admitir, que no mude conmigo las costumbres de mi barrio en Pueblo Libre, donde los vecinos eran mis tios, sus hijos mis primos.


Mi barrio tenía identidad propia. Eramos un grupo humano regido por las buenas costumbres, la solidaridad, el respeto y el “chongo”. Si alguien necesitaba ayuda no faltaba quien ofreciera un plato de comida, hasta dinero para cubrir cualquier necesidad.


Celebrábamos todo cumpleaños, graduaciones y todos los santos sacramentos. Algunas parejas se casaron, y hasta hoy nos reunimos, mínimo una vez al año.

Por esto, declaro que aquí “en mi nuevo barrio”, no tengo amigos, y poco sé de las 48 familias que viven aquí.


Esta cuarentena me ha obligado a observar, escuchar, ver y recordar algunas situaciones relacionadas al variopinto de personas que convive CONMIGO en este lugar.


Vivo en el cuarto piso en los famosos duplex, somos cuatro familias, a mi derecha están los taciturnos Tong, de origen asiatico, ambos de la tercera edad, sin hijos, nunca se siente ningún ruido en su casa, nunca han recibido visitas. Ella viste como en la china comunista con pantalones caqui y camisas abotonadas hasta la garganta, zapatos bajos, el pelo corto y anteojos. El viste terno de lunes a viernes y el fin de semana, igual tenida que ella pero en azul. No hablan, no sonrien, caminan rápido, él adelante, ella atrás, levantan la cabeza ligeramente para responder el saludo. En una oportunidad, ella se cayó en la puerta de su casa, con mi hijo la levantamos no podía caminar, ella se resistía a que la metiéramos a su casa, pero nosotros insistimos y oh! Sorpresa no había un solo lugar donde no hubieran rumas de papeles en las mesas, en el piso, periódicos amarillos, revistas, el olor era característico de la humedad que despiden papeles antiguos. No teníamos donde sentarla, ella nos pidió la dejáramos en el piso y así lo hicimos.


A mi izquierda vive un cubano soltero, dicharachero llamado Inti, el nombre se lo puso su padre que fue cónsul aquí en Perú, es curador de arte. Es flaco, desgarbado, usa lentes, pelo desordenado, es cordial y divertido, tiene un perro llamado Camilo (en honor a camilo cienfuegos). Como buen caribeño es alegre y comunicativo, nos saludamos de ventana a ventana pues su lavandería esta situada frente a la mia, -hola vecina que tal te trata la cuarentena hoy?- sin esperar que responda, prosigue –yo estoy bien, aquí curando un cuadro de un millonario alucina que es la última cena con los políticos mundiales más importantes, adivina quien es judas- -bueno será…- claro es Hitler, y Jesús es Ghandi, no mija , ya te lo mostraré cuando se levante el confinamiento. Qué babala me perdone, pero necesito el dinero!


Inti, no tiene una relación formal, nos damos cuenta que “alguna amiga” lo llego a visitar, cuando pone a todo volúmen música de Ruben Blades y culmina con Europa de Santana.


Mi habitación es colindante con la él, cuando mi inocente hija era pequeña y oía los golpes de su cama contra nuestra pared, decía –mami, mami escucha, Inti está jugando con Camilo-


Al costado de él vive el Argentino Emilio, con su esposa peruana y su hijo Brian. Es alto, flaco, de ojos verdes, y pelo castaño. El es mecánico y esta en para.


Como buen argentino, camina con mate en mano, desesperado por el confinamiento. Se pasa buena parte del día, maldiciendo a los chinos, y elabora versiones inverosímiles del porque estamos encerrados. Vizcarra lo hace para que el congreso no pida su vacancia. Que los brasileños y ecuatorianos, pasaran por las fronteras que parecen coladeras a Perú mismo “walking dead” a infectarnos por miles, y luego saldran los militares como en “la purga” y mataran a los “ políticos incomodos”, a los “cabros”, a las “putas”, a los” presos”, y bueno que querés que te diga che, limpiarán la sociedad.


En el primer piso, del edificio de enfrente, vive Marife, la famosa “gorda de mierda”, ex presidenta del conjunto residencial. Es blanca, bajita, regordeta, pelo crespo pelirrojo, con una voz suave que engaña a cualquiera. El 90% de los vecinos la detesta!


Ha discutido con casi todos, es grosera intolerante y abusiva, sobre todo con el personal de limpieza y vigilancia. Tiene por esposo a un hippie, de ocupación desconocida, 20 años menor, que camina arrastrando los pies, y siempre se escucha responderle “si mi amor”.


Luego esta “gatito” el pastrulo del condo, con 50 años a cuestas, vive con su madre alcohólica. Cada día, escucho a la mamá gritando desde la ventana, “gatito, gatito, regresa no te lo lleves”. Lo he visto irse corriendo, llevandose una plancha, carteras, libros, lo malbaratea en el mercado San Felipe. Luego regresa se sienta en los jardines con una coca cola, y fuma sus tronchos muy tranquilo y feliz.


En el duplex, frente al mio, tengo como vecina a una mujer de unos 50 años alta, llamativa, rubia, que conserva sus curvas y vive sola. Con frecuencia, llegan diferentes amigos a visitarla, se toman los tragos, bailan y se divierten hasta altas horas de la madrugada. Cuando esta sola se pone leotards atrevidos, hace ejercicios y baila frente a su ventana contoneandose. Las esposas de este lado se quejan ofendidas en el chat vecinal: Es el colmo Sr. Presidente, esa señora es una inmoral. ¿Cómo es posible que dé esos espectáculos? Hay niños viéndola!!TIENE QUE HABLAR CON ELLA.


Niños no! Sus maridos!



Autora: Gisella de los Ríos.



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