#Concurso: ENCERRADO EN MI MENTE MÁS QUE NADA


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

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Encerrado en mi mente más que nada…


Un día más, sin haber podido descansar como quisiera, siempre algo está interrumpiendo mi sueño, aun no entiendo el porqué, pero sé que al estar frente a aquellas páginas en blanco son los únicos momentos donde uno puede sentir libertad, el crear aquellas historias o recrear aquellos momentos, son néctares que se saborean en la inmensidad de mi personalidad voluble, la cual ha complicado en más de una oportunidad a quienes les ha tocado convivir con ello.


Ya se habían plasmado en aquellas páginas varios poemas (según mi perspectiva), algunas páginas de supuestos libros, los cuales ingenuamente sueño en publicar, cuando comenzó esta cuarentena, soñé que podría concretar varios escritos, pero cual paradoja incierta, son contadas las líneas que se han podido escribir en este tiempo infame, el sueño se ha reducido, la desesperación ha aumentado, las páginas en blanco quedaron, he gritado en silencio por no afectar las emociones de quienes me rodean, cada respiro he ansiado un deseo, pero cual perdido en el desierto, no se ha cumplido en lo absoluto.


Otro día mas, el cual se hace común y corriente, un desayuno repetitivo, como aquellas noticias que se reflejan en aquella pantalla, la cual se ha vuelto un espejo que refleja detalles de una sociedad que al parecer no extraño en lo más mínimo, con mayor razón, al ver que aquel reflejo es solamente aquellos defectos que se aprecian cuando uno tiene alguna barba mal afeitada o el cabello sin arreglar. Realizar una secuencia de ejercicios, al terminar, pensar cual será la nueva receta que se preparará, en eso, se escuchó el timbre de la última canción de la oreja de Van Gogh (especialmente para no olvidar lo que está sucediendo), me ilusiona por el interlocutor, talvez alguna nueva noticia, algo diferente a esta triste cotidianeidad, pero ¡no!, número equivocado.


Las horas avanzan, los videos infantiles se vuelven parte de la rutina, mi cuerpo se ha aletargado, pues no quiere bailar, algunas actividades no tienen la misma gracia si se repiten una y otra vez sin parar. Un juego de mesa para variar, pero si no se gana creo que es mejor no volver a jugar.


Las horas siguen avanzando, no podre escapar, sigo con las páginas en blanco, solo me acerqué a mi espacio (donde escribo) un par de horas y nada pude lograr, se ha desayunado, almorzado y cenado, se hizo tarde, es hora de irse a acostar, se otorga las buenas noches, cada quien a soñar, una vez más, solo con aquel teclado, dispuesto a trabajar, pero mi mente sigue vacía, encerrada sin poder imaginar, quiero inventar alguna nueva aventura, escribo episodios que no son míos, me agradan, pero al final los vuelvo a borrar, en eso, una personita se acerca en la oscuridad, me indica que es tarde, debo descansar, solo sonrío, la acompaño hasta su cama, un beso en la frente y solo contemplo su dormitar, vuelvo a mi escritorio, mi mente sigue encerrada sin nada que contar, decido solo escribir lo que sucedió aquel día, como un simple diario en el tiempo escolar, al colocar aquellas palabras, en algún momento la nostalgia me invadió, más allá de la historia que pude haber creado, esta era la que más me convenció, pues, era lo que estaba sucediendo, así que recordé lo que alguien me enseño, escribe simple, es la mejor elección, pues quien se dé a entender, será el mejor escritor.


Acabó el día, mañana se volverá a repetir, el mismo desayuno, la misma canción, los mismos juegos, las mismas noticias, o bueno - ¿que podría saber yo? - seguirá aquel mismo espejo, seguro no cambiara la situación, al sentarme en mi espacio, volveré a tener aquellos conflictos, de infancia seguramente toda esa manifestación, pero creo que disfrutaré aquellas páginas en blanco, aquella mente encerrada en sí misma, puesto que así en algún momento emergerá la imaginación, siempre debe haber páginas en blanco - ¿cierto? -, son el inicio, el elemento, aunque parezcan una limitación, siempre serán, el camino del autor…




Autor: Deivis Orlando Teran Sosa.



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