#Concurso: MEDIOS Y HOTELES


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Google Images

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La rutina cuarentenesca empieza con el desayuno viendo noticiero, y le subí el volumen porque la reportera en Supe entrevistó a la señora que entre gritos y reclamos denunciaba la ineficiencia de su alcalde y de fondo de pantalla estaba la plazuela donde conocí a Patricia, la chica de los hoteles. Luego pasaron a otro distrito limeño para exacerbar los ánimos en contra de los gobernantes ineficientes, mientras yo devoraba mi fruta, mi proteína, mi cereal. Todo andaba bien en mí, escuchar Supe no causaría ningún tipo de emoción en mi o sí? Salí a la ventana y a los vientos le reclamé tus besos… Patricia, y me los devolvió desde muy muy lejos con algunas dosis de vitaminas en exceso.


A media mañana, tomo un refrigerio de esos que los coach en Nutrición recomiendan a diestra y siniestra, a todos sus seguidores en Instagram. Bueno tal como lo dijo este pata alucinado al mango, seguí sus recomendaciones alimentarias y parece que ingerí muchas oleaginosas que turbaron mi cerebro, específicamente en la memoria que en su intento de teletransportarte a mi lado, lo único que pudo hacer es llevarme a esos lugares que visitamos, específicamente hoteles.


Pero aguarda un momento me dije y el Estofado de pollo del almuerzo más su ajicito? Me lo voy a perder! ... mmm no creo que en la mesa me extrañen porque si no fuera por la cuarentena, no estaría en casa, seguiría en mi pueblito trabajando harto, y ellos seguirán poniendo tres cubiertos, tres platos, tres vasos, tres todo! … Papá, mamá y mi hermano.


Al fin decidí por entregarme a las remembranzas con ella.


El viaje más emocionante donde pasaron cosas que jamás podré olvidar como la primera noche en el hotel, ubicado a 2500 metros de altura, ubicado en una bajadita con dirección al mercado del pueblo: luego de cenar y refrescarnos con agua de muña, era hora de descansar, nos pusimos a jugar ella encima de mí y la mire y sentí ganas de besarla abrazarla tenerla cerca. Al día siguiente el objetivo era pasear en el servicio turístico, y una vez más se detuvo el tiempo cuando dimos un giro 360 entrelazados de manos y al costadito los caballos testigos de nuestras vesanías.


Maldición, tengo hambre. Ya es mediodía según la conductora de TV y los sonidos del mensaje a la nación de mis presidentes, de los comentarios en el almuerzo de mis familias, de la bulla de mis mascotas… hacen lo posible por hacerme despertar, sin embargo ya salí del viaje para irme al Año nuevo en 2018


Cuando ella me invitó a “inaugurar “el año presente, en un hotel con vista lejana al mar, bebió tanto que de seguro olvidó cuando nuestros cuerpos embriagados batallaron hasta vencerse, debajo de las sabanas húmedas hasta entregarse a Morfeo.


Diablos! Ya es media tarde, ahora está sonando la alerta que ya va a empezar el curso Lactancia Materna en Covid 19, que por días esperé a escucharlo. Cuanto quisiera estar viendo tal ponencia, pero por culpa de la publicidad de Facebook, me intoxique en grasas, o a lo mejor inventé todas esas excusas baratas para irme al siguiente hotel a encontrarme con ella…


Estábamos en la capital donde el señor amante de ratas se hace dueño de la vereda en plena Av. Izaguirre, fuimos al centro, visitamos algunos lugares y al regresar del Parque de las Aguas, teníamos que llegar al hotel introducido en los barrios más peligrosos, donde para llegar a salvo, la regla número uno es agarrar de la mano a tu pareja, y en vez de caminar y revolver mariposas en el estómago debes correr a la puerta antes de que te alcancen los raqueteros o marcas que abundan como coyotes en esa jungla.


Jungla abandonada actualmente por las disposiciones del presidente… si, creo que ya desperté de aquel trance, porque quizás el aparato digestivo, sistema hormonal y todas las rutas metabólicas hicieron su trabajo y desintoxicaron todo el pool de grasa contenido en mi cerebro.


Ya en la cena, mamá había preparado Humitas típicas de Supe, mi norteño paradero favorito dónde conocí a la chica de los hoteles inolvidables. No sé si volverá a reencontrármela, lo que si se es que voy a empezar a dudar de los contenidos en las redes sociales; pseudocientíficos, periodistas aficionados, influencers, vendedores de productos milagrosos etcétera…



Autor: Jesus Martinez.



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