#Concurso: MI LÚCUMA, LA CUARENTENA Y YO


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Google Images

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Esto de sembrar plantas me está cómo gustando.


-pienso-


Mientras estoy plantando una semilla de lúcuma en una maceta olvidada en mi azotea.Yo no sabía lo que estaba haciendo o cómo debía hacer el procedimiento para hacer crecer esa planta, pero con el simple hecho de hacerlo era feliz.


Solo recordaba a mi mamá o a mi abuela sembrando plantas, aunque nunca me interesé en aprender igual lo empecé hacer tal cual como las veía a ellas.


Aunque nunca las vi sembrando lúcuma me dejé llevar por mi intuición de agricultora frustrada. Empecé regandola todos los días, colocándola al sol de la mañana y guardandola en una sombra a las 3 p.m. porque mi mamá dice que a esa hora el sol está fuerte.


Todos los días le agregaba los restos de café ya pasado y algunas cáscaras de plátano o papa para abonar. Desde el tercer día del aislamiento empecé con ese hábito.


Mientras le daba amor a mi planta también le hablaba, porque mi mamá dice que hablándole le damos vida. Aunque siempre me pareció una locura y me parecía cómico verla regañando al árbol de limón por no querer darle frutos. Así regañaba yo a mi lúcuma.


¿Qué pasó mamita?


¿Por qué no has querido salir?


Yo en medio de mi inocencia y quizás un poco de soberbia creyendo que lo estaba haciendo bien, no quería investigar por internet porque estaba haciendo todo lo posible para evitarlo.


-¡Ajá!


¿Cómo aprendió mi abuela?


Yo imaginándome en una situación de supervivencia, así como esas películas de zombie donde todo puede pasar y sin internet.


-Empiezo a reír.-


Creo que ya me estaba volviendo loca.


Pero todos los días veía a mi maceta sin alguna señal de vida y le decía; creo que te estoy dando mucho amor y no me das nada. Creo que voy a parar en loca si sigo aquí encerrada y hablándole a una maceta.


Ya al pasar las dos semanas creo que me obsesioné tanto que al final terminé buscando sobre la lúcuma en internet; ¿Cómo se sembraba?


¿Cómo era su proceso de crecimiento?


Todo lo relacionado con la lúcuma.


Encontré un video que lo explicaba todo.


Para mi sorpresa lo primero que el chico dijo me ocasionó un cortocircuito en el cerebro.


‘Hay que tener mucha PACIENCIA’.


Paciencia, paciencia… escuchaba esa palabra retumbando en mi mente a cada momento. Esa virtud que había perdido hace mucho tiempo y estaba volviendo a mi conciencia.


Pero yo decía; ¿qué paciencia? el aislamiento dicen que lo van alargar por dos semanas más y voy a empezar a trabajar así que no tendré tiempo.


Resulta que es una planta de lento crecimiento puede llegar a crecer a partir de los 2 años, es una planta que requiere de mucho sol y se tiene que regar un día por el medio.


La primera lección que me dejó esta cuarentena y la lúcuma. Es que el ser humano nos hemos acostumbrado tanto a la inmediatez que queremos que todo se haga en el instante.


Mi mamá dice que para ella la clave de todo es la paciencia, para lo que estás haciendo o quieres construir. Es insólito que hasta eso se me había olvidado lo que ella siempre me repetía.


Estamos tan absorbidos con nuestro día a día que no nos tomamos el tiempo para pensar o para recordar momentos felices. No tomamos el tiempo para dedicárselo a nuestras plantas, mascotas o a nuestra familia.


Estamos tan absorbidos en la rutina, que para sentirnos vivos tenemos vivir en constante estres. Vivimos contra el reloj y no nos damos cuenta.


Para mi esta cuarentena me ha dado un giro. Y la he calificado más como un retiro físico y espiritual, la siento como una oportunidad de buscarnos a nosotros mismos, de mirar hacia lo más profundo de nuestra humanidad, si realmente somos humanos o no, con esto no quiero decir que somos de otro planeta o algo asi, sino de enforcarnos y saber reconocer quienes realmente somos, si somos egoístas o solidarios, si realmente te importa como la esta pasando otras personas y ayudar.


De hacer cosas que quizás por falta de tiempo no lo hacías, descubrir que tienes dones nuevos o dones que no desarrollabas por temor a que te saliera mal.

A ser más empático con familiares y amigos, enfocarse en innovar y hacer cosas nuevas. Saber que ahora en adelante todo lo que he aprendido hacer en cuarentena debo seguir haciendolo cuando regrese el mundo a la ‘normalidad’. Aunque pienso que lo que creíamos que era normal, ya no será normal, creo que ya nada será igual.


Creo que desde ahora cuidaremos más de nuestra salud física, mental y emocional. Creo que vamos a valorar el simple hecho de respirar ya que no lo hacíamos. Realmente no lo hacíamos.


Nunca nos tomábamos el tiempo para escuchar y sentir nuestra respiración, ahora por obligación escuchamos nuestra respiración a través de un tapabocas hasta sentir nuestro aliento caliente.


Los que hemos aprendido a meditar en esta cuarentena también hemos aprendido a respirar, como yo, un poco obsesionada con lo de virus que al despertarme respiraba profundo y contenía la respiración por 10 segundos, para sentir como estaban mis pulmones, un ejercicio que había leído por ahí, quizás una de las tantas cadenas de whatsapp que enviaban con respecto a la pandemia. No se si resulta o no, lo cierto es que lo terminé optando como hábito en mi meditación de las mañanas.


Otra oportunidad es la que le estamos dando a la naturaleza, a los animales de vivir libres y de respirar aunque sea por un tiempo.


Solo espero que reflexionemos por el mal que hacemos a nuestro hogar y podamos ser más conservacionistas.


Y sobretodo ser más pacientes



Autora: Génesis Romero.



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