#Concurso: NO ESTOY PARA CUENTOS


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

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Se ha infiltrado. Aquel parlante desgastado del taller de al lado. El ruido de emisora radial; se ha infiltrado con noticia, la noticia en recomendaciones, las recomendaciones en reprimendas, las reprimendas en desesperación de quien la oye...


— ¡No estoy para cuentos!— exclamó... — ¡Ni para pandemias, ni para refugios en casa, ni para el lujo de la salud! Yo... yo tengo una familia que mantener…— impasible. Salomé, tomó un pañuelo improvisado como mascarilla y se la acomodaba al tiempo que pasaba sus dedos, para acomodar un mechón de cabello, entre la oreja izquierda.


El dinero se había terminado, y entre vecinos, han agotado la buena fe y la caridad, al tiempo de los escasos recursos que tenían.


Con el coraje sazonado en su convicción: más terrible es el mal de la agonía lenta, en las necesidades que exige cada día, que, un virus... y, en su defecto, tenga por bien ahorrar, con el umbral de la muerte, tantas penurias que empapa el haber nacido pobre.


Cuentan que los abuelos africanos festejan el fallecimiento de sus seres queridos y lloran los nacimientos, pues dicen que a este mundo, se viene a aprender a través del sufrimiento y sólo al morir se descansa del todo.


Que sabe nadie...


Quejas, entre el par de cervezas enlatadas y comida atendida por delivery. Entre flojera y soberbia: "¡Ta' que feo! ¡No hay empleadas oe...!" Quejas. De cómo una enfermedad había cambiado tantas cosas de la noche a la mañana en la urbe. De Cómo se anularon los planes con la gentita en abril...


Cejas levantadas, parpados casi cerrados y un bostezo entre labios... —¡bouring!... ¡ajjj!— se repetía Daniel, mientras volvía del balcón que daba a una vista hermosa similar a un paraje de sus tantos viajes a Europa...


En el chat, un mensaje enviado: "Aqiii broerrr sin naa q hacer..." y, al costado suyo, una librería enorme llena en clásicos de literatura...


Se ha infiltrado. Aquel parlante, a todo volumen, de su hermana en el jardín. El ruido de emisora radial; se ha infiltrado con la noticia, la noticia en recomendaciones, las recomendaciones en reprimendas, las reprimendas en desesperación de quien la oye...


—¡No estoy para cuentos!— ruge... —¡Hoy saldré y punto!— rechina los dedos, —¡Sacaré al Chester a pasear!... ¡O... ya está! Diré que salí a hacer un poco de trote...


—¡Pero con cuidado eh...!— interrumpe la hermana.


—¡Si, si...! Obvio...


Se ha infiltrado la desgracia, multiplicando sus pasos. Al tiempo que se multiplicaron los pasos en la acera.


Justos y pecadores, la muerte acecha en los detalles.


Justos y pecadores, la crisis busca a todos.


Salomé y Daniel, las súplicas no son suficientes, justo y pecador, cargados en la patrulla, luego de bramada respuesta del capitán uniformado:


“¡No señor...! ¡No estoy para cuentos!”


¿Qué sabe nadie...?


Se ha infiltrado en el sentir colectivo: las ganas de que todo vuelva a ser como antes...


"¡Quisiera salir...! Una vueltecita por el parque ", anhela, el de los encierros de habitación, a full de videojuegos.


“¡Quisiera salir...! ¡Una película en el cine!" exclama, el esposo que nunca tenía tiempo para su compañera.


"¡Quisiera salir...! Extraño el shopping", se lamenta, la señora que se cargaba de cosas que, después ni utilizaba.


"¡Quisiera salir...! Y ver a mis amigos", se imaginan, los del chat grupal en WhatsApp que, nunca se ponían de acuerdo.


"¡Quisiera salir...! Una reunión con toda la familia", clama, el padre que, ni siquiera conversaba con sus hijos…


Curioso…


Pasado mis 20... Para bien o para mal. Uno desarrolla con el tiempo una visión más cínica de la vida. Curioso. El que un virus que vino a matarnos, nos haga sentir más vivos que nunca...


Y aún, a sabiendas de esto. Son tantas y diferentes, las gentes y sus necesidades.


Justos y pecadores, la muerte acecha en los detalles. Deja su firma: No estoy para cuentos



Autor: Alex Pacosonco Mamani.



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