#Concurso: NO SÉ EN QUÉ DÍA DE LA CUARENTENA ESTAMOS


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

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Hace varios días que estamos en cuarentena, no llevo la cuenta, hace tiempo que deje de fijarme en los días al igual que en las noticias, al inicio salía el presidente en la tele, siempre dando información y restricciones para todos, parecían medidas que nos apoyarían, pero no fue así, siguen aumentando los contagios, dejé de ver noticias porque ver muertes y ver que aumentan los casos de Coronavirus solo abruma y me asustaba, es increíble ver lo felices que éramos antes sin saberlo.


Yo por ejemplo, era feliz saliendo de casa y alejándome de mis vecinos ruidosos, mis sobrinos que se supone que me deberían gustar, unos niños lindos e inteligentes, pero también tan ruidosos que a veces los quisiera tener a muchos metros de distancia, me molesta verlos y sobretodo escucharlos, mis otros vecinos también hacen lo mismo, fastidian con su ruido y con sus hijos, ya sé que puedo parecer una amargada, pero no es así, solo no me gustan los niños o al menos no lo suficiente como para aguantarlos más de dos horas, pero eso no es lo peor, lo peor es tener que convivir con mi familia y específicamente con mi hermano mayor, creo que él tiene todo lo que odio en un hombre, sin embargo, no lo odio y lo quiero porque claro es mi hermano y debo quererlo, no queda de otra.


Es inevitable no tenerle miedo a esta enfermedad, mi mamá está mal hace unos días, me da pena y me asusta verla así , los doctores no le dan diagnóstico a falta de laboratorios disponibles y la prueba del COVID demora en venir, el maldito COVID ha fregado todo, me molesta mucho verla tan vulnerable, verla pidiendo favores todo el tiempo, verla tan mal y asustada, me molesta verla así y no poder hacer nada, incluso quisiera que este bien y saludable como antes para que moleste como suele hacerlo con su limpieza y el extremo orden que quiere ponerle a la casa, tanto que termina botando mis cosas sin preguntar, incluso soportaría eso antes de verla así de vulnerable y débil, no me había dado cuenta de lo que la quiero hasta verla así, a veces me ha molestado mucho y le he tenido cólera por un tiempo, incluso antes de que enfermará ella y yo estábamos algo peleadas, pero no puedo evitar también quererla y necesitarla aun, la necesito mucho todavía, yo aún no logro desprenderme de ella, yo aún no logro verme sin ella, yo aún la amo.


He vuelto a creer en la virgen María, he vuelto a hablar con ella, solo eso me da paz solo puedo hablar con ella de esto, si es que se le puede decir a eso hablar, ella no responde, pero si calma. Siempre supe que los creyentes necesitaban creer y que les hacía bien porque solo así podían encontrar paz, creí que yo era superior, que no necesitaba esa paz que ellos buscaban, pensé que yo podía sola, pero no es así, yo también la necesito, ahora lo sé.


El otro día fui a una farmacia y vi a una pareja de ancianos muy bonitos, limpios, tan limpios y bien arreglados, parecía que la cuarenta no pasaba por ellos, tomados de la mano comprando sus medicamentos parecían tan serenos, preguntaron por mascarillas, pero esa farmacia ya no tenia y yo les dije donde podían encontrar y me dijeron que no podían ir a comprarlas porque no pueden caminar hasta otro distrito por su edad y en carro ya no se puede ir, no supe que decirles, no sabía cómo ayudarlos, los mire con pena y ellos me vieron con dulzura, hace mucho que nadie me veía así, me fui casi llorando porque quería hacer algo por ellos, quería hacer algo por muchos, pero no puedo hacer nada, tal vez me quede hacer algo por mí, pero últimamente ya ni energías tengo para mí, he intentado hacer ejercicios y no tengo fuerzas, he intentado bailar y no tengo ánimo, he intentado hacer un postre y no puedo.


Ayer me dolía la garganta y no podía respirar, pensé que estaba contagiada o que estaba muy triste, pero no le encontraba razón a estar triste, después de todo a mí siempre me gustó la idea de tener más tiempo para mí, pero simplemente no podía respirar y sentía mucho dolor en la garganta, me resigne a pensar que estaba enferma y que tal vez todos lo estábamos y que ya no tenía nada que hacer, hoy desperté y no sentí nada en la garganta y el cansancio se había ido medianamente, nunca estuve enferma, es que no soporto estar aquí en mi casa y tener que aguantar las burlas y el maltrato de mi hermano, no aguanto ver a las personas mal, ver a mi mamá mal, no aguanto pensar que no puedo hacer nada por ellos. Siempre pensé que tendría energías incluso estando triste, anteriormente, durante uno de mis momentos más tristes, fui capaz de hacer ejercicios incluso llorando, pero ahora ya no tengo fuerzas ni ganas. No sé en qué día de la cuarentena estemos, no sé si quiero que acabe la cuarentena, lo único que sé es que no es tan fácil como pensé que iba a ser



Autora: Rosario C.L.



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