#Concurso: REFLEXIONES PARA EL MUNDO


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

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Recuerdo aún el domingo 15 de marzo como si fuera ayer, todos esperando el mensaje presidencial a las 8 de la noche donde se definiría las acciones del Estado para contrarrestar la temible pandemia a causa del COVID-19.


Una hora antes del pronunciamiento había decidido salir a correr como siempre lo solía hacer en las noches. Podría haberme quedado a esperar para no perderme ni un segundo del pronunciamiento, pero dentro de mí presentí que no volvería a recorrer esas calles por un buen tiempo. Quería despedirme de ellas.


Llegué a casa y mi familia ya estaba escuchando el mensaje a la nación por la TV, así que me acoplé a ellos.


“…El Gobierno ha decidido declarar al país en Estado de Emergencia ante la amenaza a causa del coronavirus…”.


Todos en casa ya estábamos preparados para esa noticia. Incluso yo, ya había decidido hablar con mi jefe para no asistir al trabajo y avanzar desde casa, pero no lo hice por temor al despido, pues tenía recién un mes trabajando luego de todo un año de no encontrar trabajo, pasar por problemas emocionales y enfermedades que me afectaron casi la mitad del año 2019, entonces decidí que el 2020 iba a ser mi año. Pero, en fin, lo que estaba pasando era más grande. Además, son 15 días, 15 días pasan rápido, pensé.




Día 13 de la cuarentena.



“…El Gobierno ha decidido extender la cuarenta hasta el día domingo 12 de abril…”


Era de esperarse, pensé. Aún no se llega al pico de la curva. Pero esos 15 días, recuerdo, se sentía el aislamiento, había pocas personas en las calles, todos al parecer querían en cierta parte ese descanso. Y no solo las personas, el planeta también lo necesitaba ¡a gritos!. En ese momento, los medios ya pasaban imágenes de las playas, estaban más limpias, las aves habían retomado sus espacios. El planeta se sentía agradecido.




Día 28 de la cuarentena.



“…El Gobierno ha decidido extender la cuarentena por 15 días más, hasta el día 26 de abril…”


¿¡Qué!? Ya ha pasado un mes, la economía del país se irá en picada. Hay mucha gente que no tiene para comer, que vive el día a día, hay muchas personas con problemas emocionales que no pueden salir y su problema se está agudizando, muchos niños que necesitan salir a jugar, necesitan estudiar, mucha gente sin empleo, mucha gente que …pero es necesario, ¡todo esto es necesario!, no se puede retroceder, ¡qué difícil decisión!¡Qué difícil aceptar y no poder hacer más que tomar conciencia!




Día 38 de la cuarentana…



Seguramente esta vez sí se levanta la cuarentena con algunas restricciones, pensé.


“…El Gobierno ha decidido extender la cuarentana por 15 días más, hasta el 10 de mayo…”


La cuarenta comienza a parecerme algo divertida, comienza a normalizarse dentro de mí, comienzo a acoplarme a ella, a hacerla mi amiga. Al menos es lo que sentí.


Para ese momento, ya nada esperaba, ni bueno, ni malo. La idea de que todo iba a mejorar se fue disipando. El caos al parecer ya estaba comenzando en el país, la cantidad de infectados no bajaba e incluso comenzó a aumentar. De pronto prendo la televisión y veo que los mercados siguen abarrotados, que la cantidad de autos ha aumentado en las calles, inquilinos desalojados de sus cuartos, personas que tienen que exponerse al contagio porque tienen que trabajar para comer, es eso o morir de hambre, a ese punto se ha llegado. ¡Así estamos!.


Entonces, pienso que quizá esta pandemia, todo este caos podría servir para hacer un cambio radical en nuestra forma de pensar, en nuestra forma de ver la vida a como la percibíamos antes, desde todos los aspectos, desde todas las posiciones.


A la persona de escasos recursos quizá le sirva para darse cuenta que un simple lavado de manos puede ser suficiente para evitar cualquier enfermedad, que existe más miseria mental y espiritual en el mundo que la pobreza propiamente dicha, que de nada sirve tener llenos los bolsillos cuando no puedes evitar que una enfermedad te afecte. Que la muerte y la miseria ya no es exclusiva de los más pobres.


A las personas de medianos recursos quizá les sirva para darse cuenta que más que nunca deben valorar lo poco que tienen o de lo poco que creen que tienen, de darse cuenta que la vida no solo es vivir para producir, o vivir para trabajar sino de vivir y disfrutar un poco más de la vida, de darle valor al tiempo y a la libertad.


A las personas de abundantes recursos, quizá les sirva para darse cuenta (y eso espero) que el planeta no es un lugar con el que se pueda jugar, que de un momento a otro las grandes riquezas pueden desaparecer, desmoronarse solo por un simple virus como podrían llamar ellos. Que de nada sirve salvar la economía si matas a las personas que la construyen con su mano de obra y si no tienes personas que consuman lo que produzcas.


Y a todos en general, que a veces solo un poco de conciencia puede salvar el mundo. Conciencia con uno mismo, con cuidar su salud, que sin salud no se puede vivir, que con salud muchos problemas se pueden prevenir, que la salud es el tesoro más valioso y sin él nada se hace.


Conciencia para cuidar de tu mundo, ese mundo donde tus hijos viven y donde los hijos de tus hijos vivirán. Conciencia en valorar la vida, en valorar la libertad, en valorar lo poco o mucho que se tenga y de las personas que nos rodean.


Esta cuarentena espero les sirva a todos, como a mí, que con un poco de conciencia se puede salvar el mundo y si no es así, hace tiempo ya estamos muertos



Autora: Palmira Castro Nieto.


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