#Concurso: VIRUS DEL MIEDO


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Pixabay

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Yo cuido a una pareja de adultos mayores, una pareja que se aman, se respeta y que podría decir con firmeza: ¡Ellos sí que saben lo que es el amor!


Las noticias llegan a oídos de los abuelos, la preocupación empieza a invadir el ambiente, aunque afortunadamente los abuelos no son de salir mucho, pero ahora la preocupación es la mía, que tendría que cuidarme a la hora de salir y venir a cuidarlos para prevenir todo tipo de contagio.


Felizmente su hija mayor se preocupa de la comida; su otra hija es enfermera, y me da todas las indicaciones correspondientes para cuidarme y cuidar de sus padres; su hijo menor, estaría en la misma casa estando pendiente de cualquier asunto.


En un día tomamos las decisiones correspondientes, y seguimos hacía adelante.

Los abuelos tienen 67 años de casados, no son de tener mucho dinero, a pesar de ello, a su manera, son felices apoyándose entre sí.


Al abuelo siempre le escucho decir a su amada -si yo no me hubiera casado contigo, no me hubiera casado con nadie, y ella de la misma manera le responde.


Aunque a pesar que se amen mucho también discuten, y es porque ahora tienen mucha dificultad para escucharse bien, y la paciencia la pierden tratándose de entender y se empiezan a remedar, aunque después de su discusión terminan mirándose y diciéndose -viejo terco/vieja terca, sonriendo y al mismo tiempo agradecidos por estar el uno con el otro. Y yo los miro, porque es un amor que no se ve mucho en estos tiempos y es de admirar.


El abuelo me contaba que él manejaba tranvía, y que en su hora de descanso, él llegaba a la casa para ayudar a su esposa a llenar los baldes de agua que ella no podía cargar, también le ayudaba a lavar, y terminando volvía a su labor; ese empeñoso abuelo que pudiendo descansar da su tiempo para seguir ayudando a su amada, y es que cuando hay amor, nada te cansa, de nada te quejas y eres feliz a pesar de la pobreza.


Esa hermosa generación, donde el primer amor, siempre será el único.


Esa hermosa generación, donde el amor y el respeto se veía en abundancia.


Y cada día las noticias eran más alarmantes, el número de contagios subían junto con el desespero de la gente.


Las noticias pueden ser necesarias, pero a mi parecer se convertía en un "virus" más de contagio.


El "biso" (así lo llamaba de cariño) empezaba a preocuparse demasiado por sus hijos, sus nietos, sus bisnietos, por mí y todos sus seres queridos; en su rostro podía ver miedo, tristeza y preocupación, todas esas emociones juntas hacían desaparecer su serenidad.


La "bisa" empezó con el dolor de cabeza y a bajarle un poco el apetito, ya que se encontraba llena de preocupación.


Y ahí entre tanta angustia junta, decidí poner un poco de música, hacerlos reír, conversando otros temas y cuando se hablaba del “COVID 19” tratar de hacerles entender que solo se debe tener cuidado y que con la desesperación no se logra nada.


Los adultos mayores no sólo pueden ser vulnerables hacia el tipo de virus que estaba apareciendo, si no también son vulnerables a ese virus que a su edad los puede enfermar, y es el “virus del miedo”, “virus de la preocupación”, “virus del pánico”, alimentado por los medios constantes.


Y sabemos que el miedo desata lo peor del ser humano.


Con los días, no sólo había preocupación en las casas, también en las calles, el egoísmo hacía que la gente se llevara cantidad de producto hacia sus casas, gente que no le tomaba en serio a los sucesos que estaban pasando e iban por las calles sin protegerse, poco a poco la generación de oro era la más afectada, y que viéndolo bien, jamás sería reemplazada.


Como bien saben, los adultos mayores, los niños y personas de bajas defensas son los más vulnerables, y veía tanta gente desesperada comprando productos de suma importancia como (papel higiénico, alcohol, gel antibacterial, mascarillas para proteger la boca, guantes, etcétera); privando a las personas que realmente lo necesitan. también personas subiendo a mayor costo los precios de los productos. Y me di cuenta que hay personas que no están preparadas para momentos críticos, que el temor los invadía, olvidando que esta vida se come a los cobardes.


Entonces el presidente cada día iba tomando decisiones drásticas como “distanciamiento de un metro”, “prohibido entrar a los mercados sin mascarilla” "toque de queda a partir de las 6 PM hasta las 5 AM", "mujeres: de martes jueves y sábado" podían ir hacer sus compras, "hombres: lunes miércoles y viernes" también podrían salir hacer sus compras y domingo absolutamente nadie sale de sus hogares, (excepto el sector de salud); como también una frase que hizo conmover a medio país "porque te quiero abrazar más adelante, me distancio ahora".


Con el tiempo te das cuenta que actuando con las mejores decisiones se ven cambios, y sabemos muy bien que los cambios son buenos.


También descubrí que de las malas rachas nacen buenas etapas, que quitándole las vendas y secándose las lágrimas, esa neblina que entorpecía tu visión, te hace ver mucho mejor, porque te queda mejorarlo todo a partir de la humildad, la sabiduría y la calma.


Y un día te das cuenta que las aves, los delfines y los animales regresaron a su lugar habitual, un día la contaminación disminuyó y que no había ninguna neblina que entorpecía la visión del sol, un día la familia se encontraba más unida que nunca, que algunos desde su ventana aplaudían apoyándose entre sí, que a unos desde su ventana se podía divisar que se reían de algún chiste o “meme” que encontraban en las redes, que otros estaban jugando juegos de mesa, intentado hacer algún pastel, otros leyendo el libro que lo dejaron a medias u ordenando su cuarto con la música a todo volumen.


Y yo:


viendo como bailan la pareja de abuelitos



Autora: Ximena Padilla Vergara.



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