#Concurso: RELATO DE CUARENTENA


★ RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «RELATOS DE LA CUARENTENA» ★


Imagen: Google Images

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Me encontraba yo mirando hacia arriba recostado completamente en la silla de mi escritorio, agotado por los múltiples esfuerzos que había realizado durante la semana recordando el día de ayer que estuve con mi enamorada con la cual había tenido una pelea acerca de cómo nuestra relación había pasado de ser la más bonita a la más rutinaria, de pronto esa sensación de malestar se aclaró más con el sabor agrio del almuerzo que había consumido hace algunas horas, y con las terribles discrepancias en las cuales se enfrascaban mis compañeros de oficina, quizá como diría mi madre las malas vibras se sienten así uno no participe en ellas, Jack, quién me había estado mirando atentamente me dirigió una mirada sigilosa y empezó a aclarar la voz haciendo un ruido bastante notorio, pronto expresó:


―Sabes Victor, no es bueno que estés distraído, sabes que Richard nos ha comentado que estas causándole muchos problemas


―Bueno yo no sé que te haya comentado, la verdad me tiene sin cuidado porque no tengo ninguna queja. ―dije olvidándome de pronto de la solución que ya empezaba a formular para hacer olvidar a mi enamorada de sus absurdos temores.


―Siempre te tomas las cosas a la ligera. ―comento Sandra quien acababa de hacernos señas para que bajemos la voz.


―Bah! No les he pedido que se metan en mis asuntos, pienso que hay cosas mucho peores que llegar tarde al trabajo.


Me pare y salí rápidamente tomando mi polera puesto que el aire acondicionado había empezado a helarme, supongo que tomarse una sopa de murciélago es peor que quedarse dormido, puesto que gracias a ese idiota, Wuhan ha quedado en un periodo de cuarentena, pero porque pienso en eso si ese mal está muy lejos tanto como mis esperanzas de titularme, sonreí a media cara, en efecto me asalto la idea de mi titulación la cual aún no concretaba pese a que habían pasado más de dos años y sumado al hecho de haber realizado el curso de actualización el cual me permitía obtener el grado presentando solo una tesina, la cual lejos de realizarla me encontraba con la esperanza de realizarlo mágicamente en una noche de inspiración completa o en mandarlo a realizar ni bien tuviera los medios para pagar la suma del trabajo; como ninguna de las dos había pasado hasta ese día, se hace claro que estaba bloqueado.


―Otra vez tu aquí no ha sido ya más de tres veces que te he visto aquí ―dijo Richard, quien me había encontrado en los sillones de la sala principal de la empresa.


―Lo siento, es que realmente no me encuentro bien de salud, me duele un poco la cabeza desde la mañana. ―mentí, no quería admitir que realmente quería ese tiempo para pensar como tantas veces lo había hecho.


―Victor, realmente necesito hablar contigo, estas teniendo muchos problemas para llegar temprano, aprovechando esta oportunidad quisiera que podamos ser transparentes en todos los aspectos.


―Oh no para nada, solo he tenido malos días, este es un hecho aislado pues no refleja verdaderamente lo que soy. ―miraba a la alfombra ya que no quería que notara que me encontraba contrariado.


―Sabes?, yo puedo ayudarte, solo necesitas confiar más en mi y en tu equipo ellos son los que me informan que andas distraído.


―Pues entiendo la preocupación, pero no es nada de lo que yo no pueda controlar. ―dije un tanto ofuscado, deseando saber quiénes eran los traidores que me habían lanzado la culpa de la baja productividad de la semana.


De pronto mi jefe me hace una señal, puesto que ha cogido su teléfono. Tiempo fuera para mi y para encontrarle una vuelta a la situación antes que se salga de control. De pronto veo que se pone pálido y me da señales que vuelva a mi lugar, entiendo las señas y vuelvo a mi sitio, ya para ese momento era hora de salida. Sin mediar palabra y con una mirada de pocos amigos, cojo mis cosas, apago mi laptop y camino rápidamente para evitar cualquier tipo de comentario adicional, había tenido bastante por hoy.


Ya en el exterior, caminando por el parque observaba los grandes edificios de todas las empresas a las cuales pertenecían financieras, retail, seguros, banca, telecomunicaciones también observe el edificio del cual yo había salido hacia unos minutos, me encantaba ser parte de tan pintoresca situación, pronto la sonrisa que deje escapar se borró, tratando de recordar la solución que había conseguido, antes de ser despertado abruptamente en el mundo real.


―Victor hoy estas un poco distante. ―me dijo Viviana que había salido de su trabajo llevaba una blusa roja y un pantalón drill, el cual me gustaba, la conocí con ese atuendo, lentes grandes que tapaban casi todo su rostro, risueña, carismática, aunque un poco desentendida de la situación actual, soñadora pero resuelta a ayudar a quien lo necesita.


―Te parece amor, yo estoy muy feliz de irnos juntos a casa nuevamente. ―le dije, no tenía muchos ánimos de reanudar la pelea del almuerzo.


―Bueno, al menos podemos aprovechar estos días que no vas a tu maestría. ―me dijo, se imaginan, no acabo la tesis y ya quiero una maestría. ¡Increíble!


―Me acaban de informar que entraremos en cuarentena, quizá podamos ir a comer ramen antes que inicie la cuarentena.


―Esta bien, pero yo lo pago. ―dije muy sorprendido, pues pensé que no era para tanto.


Durante el viaje en bus, volvimos a pelear, mi estúpido ego no me permitía decirle que lo sentía, no hablamos hasta que el día que el presidente salió a decir que entrabamos en periodo de cuarentena, legalizando así lo especulado por mi ex enamorada, porque como adivinaran terminamos, pienso mucho en los días en los cuales estaba fuera y desearía haber estado realmente presente en vez de andar perdido en mis cavilaciones, a disfrutar con mis compañeros de trabajo llegando temprano, soltar algunas bromas del momento, pasear con mi enamorada, amarla y sobre todo dejar de pensar y en vez de eso vivir



Autor: Víctor Hidalgo Ricra.



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