DÍA 11: “El mundo me necesita”
- Machucabotones

- 8 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Esta es una transcripción de los 12 emails que fueron enviados a nuestra lista de correo entre enero y febrero de 2024. Próximamente Machucabotones publicará un libro basado en estos emails.

¡Saludos, querido estudiante! ¡Feliz día del amor! Y que sirva lo que estamos practicando juntos para extender el amor...
Esta es la entrega número 11 de estos PENSAMIENTOS. Terminaremos esta temporada el viernes con el pensamiento número 12, y a Leslie y a mí nos encantará recibir un mensaje tuyo y saber si estos emails te han sido de utilidad… Estaremos encantados de leerte.
¿Qué beneficios me traerá leer estos emails?
Las ideas con las que trabajaremos ayudarán a enfocarte de una forma que convendrá a tus intereses, facilitando tu vida creadora.
PENSAMIENTO DE HOY:
“No compito contra nadie”
¿No te parece hermoso pensar en el arte como un espacio en el cual puedes refugiarte, querido estudiante? Un espacio más allá de este mundo. Un mundo distinto, más soportable, un mundo que se puede visitar… Tú sabes que la experiencia de entrar en ese otro mundo es lo único que te evita la locura. Leer, escribir, son necesidades del espíritu. Tu espíritu necesita expandirse, pero te retienes. No quieres mostrarte. No apuntas tus ideas, no abres tu cuaderno. Te resistes a tu grandeza. A veces piensas que otros contemporáneos tuyos han logrado ya lo que tú deseas, y sientes envidia. A veces piensas que es mejor no hacer nada, o que otros lo hacen tan hermoso que no tiene sentido querer venir tú a mostrar tus particularidades.
¿Tú?
Si eres tú íntegramente, te revelarás como un ser único. Y el mundo no te quiere único, esa es parte del problema. Requiere valor no dejarse etiquetar. Siempre estás transgrediendo un poco cuando te muestras íntegramente. A alguien no le va a gustar. Cuando no te dejas etiquetar, cuando reportas desde tu punto de vista único, por definición estás mostrado algo por primera vez al mundo. Y habrá gente que no querrá ver eso. Es natural. De hecho, dentro de ti hay infinidad de asuntos que rechazas, cosas de ti que no quieres ver. ¿Cómo no va a suceder eso con los demás?
El mundo nos quiere clasificar, quiere que nosotros mismos nos colguemos las etiquetas encima. Que definamos nuestra identidad con lo que consumimos, por ejemplo. Yo soy Mac, tú eres Android. Pero el arte se resiste siempre a eso. El gran arte es siempre sobre el punto de vista individual.
Y en el punto de vista individual, está contenido el universo.
Porque cada uno de nosotros es un punto de vista único en el universo.
Por eso, nadie podrá contar tu historia como tú.
Siempre recordaré el impacto que me causó escuchar hace unos años al escritor Neil Gaiman decir
“¡Hay escritores mejores que yo allá afuera! Algunos crean mejores diálogos que yo, otros crean mejores argumentos que yo, pero nadie podrá contar una historia de Neil Gaiman como yo”.
Para mi mente de hace unos años, el artista debía querer ser el mejor, la mejor. Y aquí estaba este escritor de fama mundial diciendo alegremente que había escritores mejores que él. Me voló el cerebro. ¿Cómo podía hablar así? Yo pensaba en el arte con una lógica de deporte competitivo, pues en el deporte siempre hay quien hace más puntos, quien corre más rápido, quien salta más alto. Pero en el arte no es tanto así, de eso me di cuenta con el tiempo... En el arte, cada uno se ocupa de honrar su punto de vista individual. Cada uno cuenta su historia. Como el arte es acerca del punto de vista individual, admite a todos los competidores que quieran competir. A todos.
Porque todos tenemos un punto de vista.
Eso es lo hermoso del arte, que todos somos bienvenidos.
Lo otro es que en esta competencia no hay más competidores que tú. Como el arte honra nuestra individualidad, cada uno de nosotros crea su propio camino. Nuestras trayectorias no son comparables. Cada uno hará el arte que le toque hacer. Cada persona inventará su propia categoría de competencia, si quiere competir, o incluso creará su propio deporte.
Porque el arte es la expresión de nuestra alma. Y no hay dos almas iguales.
Muéstrate, querido estudiante.
Solo escribe.
No compites contra nadie.
Ejercicio para hoy
Hoy recréate en imaginar cómo sería eso que quieres escribir. ¿Has hecho alguna vez el ejercicio de imaginar, es decir, poner en imágenes, lo que quieres escribir? Si tienes espacio para la ensoñación, utiliza 2 o 3 minutos cada vez para imaginar cómo sería eso que escribirías. ¿De qué quisieras hablar? ¿Qué escenas ves? ¿Qué sensaciones quisieras despertar con lo que escribas?
Consigna de escritura para hoy (tiempo: el que desees)
Escribe sin detenerte a partir de lo primero que se te ocurra hasta que se termine el tiempo. Responde la pregunta:
¿De qué escribiría si nadie me leyera?

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