No puedo



–¿Te vas a casar conmigo ya? –brillan sus ojos tan alegres, tan ella.

–Sí amor, claro que sí. Ese vestido nuevo que ahora brilla en su silueta, esos guantes de luz, esas joyas hurtadas del primer piso por la tarde, durante la siesta… y los zapatos de tacón al ritmo de una melodía entre nosotros, nuestra que dice “cada minuto a tu lado es genial” y debo seguir sus pasos y la piso y ella nada, me corrige “y no hay nadie en el mundo mundial”. La miro embelesado, mi brazo sobre su espalda con su mano entre la mía, como acurrucada, como protegida mientras nos movemos una vuelta, “que ame más que estar contigo”, y otra más antes de marearnos y caer. –¿Por qué nos caemos? –asomada al borde de la piscina pregunta, no es a mí, es al aire.

–Para levantarnos amor, equivócate siempre, cada vez mejor. Así mientras la elevo muy alto, cada vez más. Grita del susto, ríe, no quiere bajar. Sale despedida mientras cubre su nariz, cierra fuerte los ojos y zas, hasta el fondo el chapuzón y otra vez y otra vez, y una vez más. Hoy buceas, hoy pataleas, hoy ríes horas para mí, conmigo al borde del abismo y a lo lejos el mar, más arriba el sol, más cerca su luz que picotea aquí y allá, moribunda la tarde apoyados allí, uno a tu lado, tú al mío. Y preguntas, montañas de preguntas. –Llévame a una montaña rusa –empieza bajito, termina muy alto, concluye, determina.

–Cierra tus ojos amor, no hagas trampa. Es una mañana calurosa, esperamos en la cola y pides algodón, el viaje ha sido largo largo, largote hasta que bajamos del avión y allí está el parque que tanto querías. Corremos para agarrar sitio, “yo adelante”, tú adelante sí, y yo atrás. “Y mamá”, y mamá filma amor, allí abajo ¿la ves? No abras los ojos y la ves, “la veo”, y arranca el carrito que avanza despacio, lento lento sube un poco y dices que no te da miedo y a mí sí como siempre pero tú eres valiente y le ordenas que vaya más rápido, “¡más rápido, más rápido!”, y va más rápido amor, sube sube y termina de subir y allá va ahora muy rápido avanza corre vuela cae cae y gritamos todos las manos arriba la boca abierta gritamos sin parar vueltas vueltas muchas vueltas sale volando el carro y todos nos miran cómo volamos hasta el fondo sobre un árbol que suave nos recibe, que lento nos baja… que alegre nos deja. “¡Otra vez vamos!” –No te vayas –y un dedito sube para limpiar una lágrima que asoma discreta, ahí.

–No me voy cielo, dime dónde estoy. Estás aquí y aquí, baja la mano hasta su pecho, hace un círculo y su mano pende de mi mirada serena, no digo palabra, contengo la respiración entre mis labios temblorosos que presionan. Y estás aquí, sube ahora un dedo hasta la frente, se timbra dos veces, ay me dolió, ríes ahora otra vez, con ese canto a mi alegría, con esa forma de colorear mi gris, resaltar mis buenos, borrar mis malos, olvidar mis miedos, revivir mis días. –Quiero vivir contigo.

–Yo también mi amor, yo también. Pero no puedo y lo sé, tú no. No puedo vivir contigo, dormir contigo. No puedo morir de sueño por tu fiebre. No puedo querer dormir un ratito más cuando te levantas a las 6. No puedo añorar un día libre. No puedo retrasarme en el trabajo. No puedo correr con tus pesadillas. No puedo servirte el desayuno. No puedo bañarte. No puedo jugar contigo cansado por las noches, quejarme porque no obedeces, obligarte a comer, sentarme a hacer tareas, jugar 24x3. No puedo decirte cuánto lo siento, ni siquiera contarte todo lo que tengo aquí dentro y solo sale algunas noches cuando no puedo más y me quiebro, me resquebrajo, me parto en 1500 para volver a nacer, para volver a estar bien. Para darme cuenta que no eres dormir, fiebre, días libres, retrasos, pesadillas, desayunos, baños, cansancio, sí señor, tareas o juegos sin fin. Todo lo contrario mi amor. Eres un cuento esporádico antes de dormir. Eres Guardianes de la Galaxia. Eres Star Wars. Eres el Señor de los Anillos mi amor. Eres el gol que pateas, la piscina que nadas, los planetas que aprendes en el nido y yo no. Eres Having a good time, TNT, o You are my sunshine mientras duermes. Eres El cristal encantado, Mi historia sin fin. Eres lo que puedo cielo, eres lo que soy. –Tú nunca vas a estar solo papá, yo te voy a acompañar.


Autor: Juma Paredes

Juma ha sido alumno de Machucabotones en el 2016 y 2017.

Es ingeniero y profesor universitario.

Su blog es inmaduronarrador.blogspot.pe

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