Condenado
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RELATO PARTICIPANTE DEL CONCURSO «A PESAR DE TODO»

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A pesar de todo el mundo es nuestro -lahaine-
Salir del centro era lo mejor que me podía pasar, jamás me iba a recuperar, la abstinencia me estaba matando, era eso más fuerte que los golpes que me daban los encargados o las visitas nocturnas de mis compañeros a mi camarote. ¿Pensarán en mí mis causas? ¿qué será de trazos, malavida, suzio, primitivo? ¿cuántas veces los habrán agarrado los tombos y habrán tenido que dormir en las celdas? ¿habrán dejado en bola a sus jermitas?
El portón se cierra detrás mío, no hay más, estoy de vuelta en la calle, solo, sin monedas ni futuro, habrá más calidez en una banca del parque que en el colchón del centro.
Era la cuarta vez que me internaban por 6 meses, pero yo ya no tenía cura, ni los golpes de mi viejo o el llanto de mi viejita me iban a cambiar, menos estar internado en esta mierda, solo me jodía la cabeza. A mis 23 años ya no había solución. Eran un condenado.
Sentado en el parque que encontré caminando veo una mamá con su hijo pequeño, pienso en mi mamá, mi vieja que ahora llora como Maria Magdalena pero en su momento no supo darme el amor y atención que necesitaba de niño, tuvo dos hijos: el menor le salió drogo, el mayor le salió vago y embarazó a una flaca, mis viejos mantienen al chibolo. ¿Hubiera sido diferente si mis viejos se hubieran preocupado por mí?
A los 11 empecé a fumar y luego llegaron las drogas, no había más qué hacer, tenía que caer en eso, un niño que busca olvidar su puta realidad qué más puede hacer? no iba a ser el pavo de mi grupo de patas. Eso me hizo el bacán del colegio, me abrió campo con las flaquitas, tuve varias, de una me tatué su nombre en el dedo, ahora ya estás más despintado esa huevada y esa flaca ya tiene dos chibolos.
Mi afán de destruirme y destruir todo me ha hecho amar con violencia. ¿En qué andarás chica pelo morado? te recuerdo, tal vez ahora tengas otro amor, no habrá más de mí en ti. Caminando tú y yo por el malecón diciendote que la vida tiene que ser espontánea y no tan estructurada, para mí no hay futuro y quería que tú vivieras con la euforia de atreverse y ser impredecible, pero no eras como yo y yo no era como tú, pero te amaba, te amaba cuando llorabas por mí, te amaba cuando te celaba con cualquier pata, te amaba cuando te gritaba porque no sé expresarme de otra forma, te amaba cuando te destruía, de alguna forma yo siento que te amé.
Me duele la tripa. No estoy preparado para dar un paso más. El odio me llena, condenado a la vida que me trace. Me acurruco y me echo en posición fetal en la banca, aunque no hay renacimiento para mí■
Autora: Alexandra Patricia Carrión De La Cadena.





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