SWEETIE

★RELATO FINALISTA DEL PRIMER CONCURSO DE RELATOS PERUANOS «YO ESCRITOR»

Fotografía: iStock

INDICACIÓN AL LECTOR: Publicamos los relatos finalistas sin editar, tal y como los recibimos. Puedes votar en el formulario que se encuentra al final de esta página. ¡Sortearemos una beca para «Como Me Da La Gana» entre todos los que voten!



No negaré lo que todos en la facultad ya saben. O por lo menos los de la base 92. Tiempos complicados con harta pólvora y ANFO. Generación X, apagones, conciertos de hardcore, mítines, salidas nocturnas a Barranco para ver en el Cinematógrafo Nueva Ola francesa, neorrealismo, free cinema, mientras todo alrededor parecía que se desmoronaba por completo, empezando por una clase política carnavalesca, un dictadorzuelo en ciernes que había decretado la muerte de los políticos, pero él mismo era un émulo de El príncipe, pero sin Maquiavelo. Las clases de Inglés en el Icpna ese otoño de 1992 fueron como una ráfaga fresca de aire que inundó mi descolorida habitación. Cole Porter, Frank Sinatra, Ramones, Hemingway, Dead Kennedys y un sinfín de miradas licenciosas y bochornos fueron como un alambre de púas resguardando un árbol de maracuyá.


San Marcos fue como una jungla invadida con sus soldaditos rijosos y sus perros desvergonzados. No era la primera universidad a la que ingresé. Un año y medio antes había paseado mi azorada timidez por los pasillos de una universidad privada que me dejó una revulsiva sensación en la boca del estómago. Sabía, muy en el fondo de mí, que no iba a permanecer mucho tiempo en ese recinto soporífero. San Marcos y su Facultad de Letras resultaron ser el otro extremo. Debí haber escuchado a mi padre y postular a Literatura en la Católica. A pesar de que mi aversión hacia su autoridad crecía exponencialmente, el viejo seguía siendo muy generoso conmigo. Ni bien acabé el colegio, clases de Inglés, cuenta de ahorros para mi libre disponibilidad, propinas sustanciosas y molicie, interminable y almibarada como un pie de manzana con miel. Y jamás trabajar y conocer lo que es un puto jefe o las renombradas jerarquías. Todo iba así hasta los veintiuno.



No hicimos amistad en primer año, apenas nos hablábamos y nos separaba un sinfín de banalidades. Salvo una, por supuesto. Ella también estudiaba inglés, pero en el Centro de Idiomas de la Católica. Nunca se me pasó por la testa que la chica por la que babeaba media facultad era una decidida martaca. Debí intuirlo después de tantas referencias al Che, al MIR, a de la Puente Uceda, el foquismo, Marcuse, Libro Rojo de Mao, Nueva Izquierda, Cuba y Emiliano Zapata, su gran ídolo, antes incluso que Guevara.

Empezamos a salir en tercer año, a escondidas de su enamorado, un estudiante de Derecho, liberal y deportista. Nunca olvidaré la borrachera que nos metimos en el club Arequipa, en el cumpleaños de mi tío Quico. Terminamos chupando con Chirinos Soto, quien se puso a recitar a Fray Luis de León. Ya el characato era una eminencia del fujimorismo, pero siempre era bien recibido en la rancia casona de Santa Beatriz adonde acudían los arequipeños residentes en la capital. El y mi tío habían estudiado en el celebérrimo colegio Independencia. No recuerdo bien cómo salimos de ahí para terminar en un hotelucho de Lince. Cuando desperté te habías largado, aunque me dejaste encima de la cama un poemario de Leoncio Bueno, amigo de tu abuelo, de la época del grupo Primero de Mayo. Eso era tan característico de ti, irte sin despedirte, de forma intempestiva. Otro día me dejaste tirando cintura en una fiesta en el club Petroperú, en Surco. Tu padre era del área de contratos en el edificio central de la empresa. Ganaba un huevo de plata y podía pagarte una universidad privada, pero tú elegiste San Marcos. O mejor dicho, tu partido lo decidió así. Habíamos estado retozando un rato por una de las canchas de tenis. Me dijiste que ibas a hacer una llamada y que nos encontraríamos por la piscina grande. Te esperé más de dos horas. Esa vez te dejé de hablar casi un mes. Nos amistamos en la fiesta de cumpleaños de un compañero de estudios. Acudiste con un pata mayor con pinta de profesor de academia preuniversitaria del Centro. Cuando él tuvo que ir al baño, te acercaste y me diste una edición de Los inocentes con una dedicatoria en inglés. Acababas con un “sweetie”. Adoraba que me llamaras así. Esa vez te despediste de mí y yo no lo sabía. No regresaste a la facultad.


Yo seguí con mis clases en San Marcos y el Icpna, escuchando una y otra vez a Frank Sinatra y los cassettes que me habías regalado con canciones que hablaban de pueblo y revolución. Nunca entendí tu música ni cómo te involucraste con unos fanáticos e idealistas tan desubicados como tu inefable vocación por cambiar el mundo.


Te volví a ver más de un año después, pero en el noticiero de las 10. El locutor hablaba de una célula subversiva desarticulada. Eran cuatro. Usaban un caserón de 400 metros cuadrados en La Molina para tener en cautiverio a empresarios secuestrados. Tú te encargaste de alquilarla y amoblarla. El contrato de arrendamiento estaba a tu nombre. El traje a rayas con el que te mostraron a la prensa no trastocaba tu aspecto de chica clasemediera y dulce a quien una vez le propuse matri frente a la piscina de un club privado, aquel verano interminable e indócil de 1995.


Te mandaron a una prisión en Yanamayo, cerca de Puno, a 4000 metros sobre el nivel del mar. Veinte años de cárcel y un proyecto de vida hecho mierda. Quise viajar a visitarte, pero mi padre se opuso. Se había enterado de todo por un amigo suyo que era del SIN y fungía ser un simple mecánico en un ministerio. Un día, al llegar de la universidad, me dijo: “Puta madre, si hubiese sabido desde antes te hubiera puesto en la Católica, lejos de tanto terruco de mierda” ■



Autor: Jaime Gamarra Zapata





★ LEE TAMBIÉN LOS DEMÁS RELATOS FINALISTAS ★


«2.0» Glissé Puerta

«Recuerdo en un salón de clases» Luigi Ancajima Coyla

«Un día de invierno» Antonella Gutiérrez Cuentas

«Viejos fantasmas» Daniela Daza



Si por alguna razón no te funciona el formulario de abajo, vota en este link. Deberás iniciar sesión en Google.

¡Sortearemos una beca para «Como Me Da La Gana» entre todos los que voten!



Diseño de la web: Machucabotones 2020

MACHUCABOTONES SAC

Calle Sor Tita 230, Miraflores

Lima 18, Perú

Conecta con nosotros:

miniyt.png
minifb.png
miniig.png

Páginas relacionadas con Machucabotones:

entrelibros.png
lcc.PNG

Informes sobre cursos:

hola@machucabotones.com

Informes sobre talleres in house:

centro@machucabotones.com 

Teléfonos:

(051)6937690 / 978224136